martes, 15 de marzo de 2016


A SUBJETIVIDADE DO PROFESSOR NO PROCESSO DE AVALIAÇÃO DA APRENDIZAGEM.

LA SUBJETIVIDAD DEL PROFESOR EN EL PROCESO DE EVALUACIÓN DEL APRENDIZAJE.


JONATHAN RODRÍGUEZ CAMACHO[1]


El mundo no es. El mundo está siendo. Mi papel en el mundo, como subjetividad curiosa, inteligente, interferidora en la objetividad con que dialécticamente me relaciono, no es sólo el de quien constata lo que ocurre sino también el de quien interviene como sujeto de ocurrencias (Freire, 1996).


Para darle desarrollo a este tema, es importante mencionar que la subjetividad es entendida en este trabajo como la propiedad de las percepciones, argumentos y lenguajes basados en el punto de vista del sujeto, el cual tiene unos intereses y deseos propios; mientras que la objetividad es entendida como la cualidad de lo objetivo, esta es independiente de la propia manera de pensar o sentir que puede tener un sujeto (Ramírez, 2013). Como lo plantea Pereira (2007) citando a Clot (1995), es preciso concebir la subjetividad siempre ligada a una actividad y pensarla como un “encajamiento de valores del sujeto en la actividad”:

La subjetividad, se si quisiéramos entenderla –en una primera aproximación- es el encajamiento de valores de un sujeto en su actividad, es el objeto de solicitaciones diversas, por tanto fuertemente convergentes. Es vista también como el universo del sentido, no perdiendo de vista que ese sentido no es puro, más siempre sentido de alguna cosa (Clot, 1995).

La subjetividad puede ser explicitada en el encajamiento de acciones y valores del sujeto en las actividades realizadas, manifestándose en situaciones de trabajo por los sentidos que los sujetos en ellas colocan (Pereira, 2007).

Después de entender esta concepción inicial de subjetividad, intentamos relación esta con el proceso de evaluación, para esto Basterrechea (2013), nos plantea que la construcción de imaginarios al ingresar a un campo (evaluación del aprendizaje en procesos de enseñanza-aprendizaje), lo cual es el resultado de múltiples procesos, individuales y colectivos, donde las huellas de otros, en sus múltiples maneras de transitarlo, le dan en el presente, una textura particular. Los profesores con sus propias teorías acerca de por qué ocurren las cosas en las aulas, con sus ideas acerca de lo que es un buen alumno y las imágenes que ha construido sobre los estudiantes concretos con quien trabaja; con sus modos de enseñar, sus disciplinas, aprendiendo como alumno y reconstruidos en su propia práctica, es lo que está circulando constantemente en los procesos de enseñanza aprendizaje, donde los sujetos establecen relaciones de subjetividad, como lo plantea Basterrechea (2013), cuando se refiere al proceso de enseñanza aprendizaje y en relación a la los procesos de evaluación del aprendizaje:

Emergen las propias convicciones, puntos de vista, posturas teóricas personales referidas a su área de conocimiento que van a influir en el modo particular en que cada profesor piense la “transposición didáctica”, el itinerario del “saber sabio” al “saber enseñado”  (Basterrechea, 2013).
  
Después de intentar comprender la forma en que este trabajo aborda la subjetividad, pasamos a ver que nuestro tema de interés son los procesos de enseñanza-aprendizaje y en ellos focalizamos los procesos de evaluación del aprendizaje, donde están vinculados distintos tipos de sujetos “diversidad” y se caracterizan por ser procesos donde la subjetividad y la objetividad convergen, como lo plantea Alvarado (2006):

Se debe reconocer entonces, la naturaleza subjetiva de la enseñanza en el proceso de evaluación del profesorado. La fuente de dicha subjetividad debería observarse de inmediato, es difícil conseguir un sistema de evaluación objetivo en la educación, porque la enseñanza no es simplemente la aplicación técnica de un conjunto de procedimientos, claramente definidos hoy en día para actuar ante problemas claros y predecibles (Alvarado, 2006).

La subjetividad del docente se manifiesta de manera constante en el desarrollo de los procesos de evaluación de los aprendizajes escolares, ésta se hace presente cuando el profesor debe tomar ciertas decisiones al respecto, tales como, la definición de las tareas de aprendizaje, la designación de los criterios, el diseño de instrumentos para la evaluación, así como la asignación del puntaje para calificar y valorar el desempeño de los estudiantes (Ramírez, 2013).

Vemos entonces como Alvarado (2006) y Ramírez (2013) colocan la cuestión de la subjetividad en el desarrollo del ejercicio docente en un proceso de enseñanza aprendizaje, de alguna manera u otra desmitificando la objetividad de este tipo de procesos y reconociendo la subjetividad implícita en ellos, vista como un proceso natural, resaltan que la enseñanza no es una técnica “receta” de un conjunto de procedimientos delimitados y definidos. La escuela, los profesores, algunos teóricos y las instituciones se han encargado de negar la existencia de la subjetividad en los procesos de evaluación, como lo muestra Ramírez (2013) tratando de desnaturalizar el mito de la subjetividad en los procesos de evaluación:

Históricamente los modelos de evaluación de los aprendizajes se han caracterizado por rechazar o intentar reducir al mínimo la subjetividad de sus actores. Sin embargo, la descalificación de la subjetividad no ha logrado su supresión, por el contrario, ha creado un malestar respecto a la veracidad de los resultados de la evaluación (Ramírez, 2013).

Los criterios, procedimientos e instrumentos que han decidido utilizar para la evaluación, han sido determinados por la formación del docente y los sentidos y significados que ha creado en torno a su asignatura (Ramírez, 2013).

Vemos como la subjetividad surge a lo largo del proceso de enseñanza aprendizaje; esta al estar vinculada a un proceso que incluye sujetos está expuesto a grandes cambios y transformaciones constantes, no es estático y mucho menos homogéneo, es por eso que la evaluación como uno de esos procesos debe reconocer la diversidad de contextos escolares y sociales, como lo plantea Hadji (2001):  

La especialización profesional es un juzgamiento en parte aleatorio, ese juzgamiento es siempre infiltrado por elementos provenientes de contextos escolares y sociales, desde la carga y la dimensión emocional debido a la presencia efectiva de los alumnos (en aula o en una prueba oral), hasta las representaciones de los alumnos (o modelo de buen alumno) o de los sistemas escolares durante la corrección de un trabajo anónimo, o de un consejo de clase. El juzgamiento profesoral ignora, en general, que se basa en parte en una representación construida del alumno y en convicciones intimas que nada tienen de científicas! Las practicas evaluativas de los profesores son orientadas por “una historia escolar y social singular” (Hadji, 2001).

Una práctica reflexiva y al mismo tiempo profesionalizadora, trata de remover aquellos obstáculos que se interponen en la consecución de los valores educativos bajo los que organiza su práctica, por los que planifica y desarrolla un determinado currículo. Esto implica que tanto docentes como estudiantes son participantes activos en la construcción de significados de lo que acontece en el aula y en la generación de nuevas prácticas reflexivas (Basterrechea, 2013). Cabe resaltar que la evaluación es parte integrante del proceso de interacción que se desarrolla entre profesor y alumno. No es una función didáctica más, yuxtapuesta a las funciones correlativas de enseñanza y aprendizaje, sino que, por el contrario, se estructura con ellas a la manera de un mecanismo interno de control (Camilloni, 1998). Reconocemos entonces una troca de subjetividades como lo referencia Basterrechea (2013):

En el momento de la evaluación la subjetividad de alumnos y de docentes aparecen, y se confunde a veces la evaluación del producto que el alumno ha diseñado, como evaluación de la interioridad del autor; y en caso del docente, como proyección de sus propias falencias como sujeto de enseñanza (Basterrechea, 2013).

Toda acción de evaluación se asienta sobre tres bases: información recogida en relación con un conocimiento, atributo o aprendizaje; una forma de medir que consideramos apropiada para interpretar mejor esa información; algún tipo de juicio de valor que construimos acerca de esa información (Camilloni, 1998).

Apreciar, estimar, atribuir valor o juzgar han sido los conceptos que más se asocian a la evaluación, sin embargo, en el campo de la evaluación de los aprendizajes, está siempre estuvo relacionada con procesos de medición de los mismos, la acreditación o la certificación, y rara vez con las dificultades presentadas por el estudiantes en su proceso de aprendizaje o con la necesidad de replantear estrategias de enseñanza e incluso con el rediseño completo de un programa de estudios (Litwin, 1998). La suposición de la que parten estas evaluaciones consiste en señalar que es posible medir los aprendizajes en el mismo momento que ocurren o dentro de un curso escolar y que, para ello, es útil recurrir a la creación de situaciones e instrumentos formalizados en las que la medición puede ser realizada (Ramírez, 2013).

De manera general se aceptó entre los docentes que la acción de evaluar resulta válida, entre otras cosas, para estimar el grado de cumplimiento de los propósitos previstos para una clase, un tema o una asignatura (Ramírez, 2013). La errónea identificación medición-evaluación lleva en la práctica pedagógica a una confusión de los instrumentos de ambas. La «objetividad técnica» solo se logra cuando se dispone de un instrumento de calificación imparcialmente aplicado. Es evidente que sólo algunas de las conductas del dominio cognitivo (conocimiento de hechos específicos, de clasificaciones y categorías, etc.) pueden «medirse» a través de pruebas objetivas de rendimiento escolar. Pero los otros ámbitos de conductas (psicomotriz y afectivo) e incluso las categorías superiores de ámbito cognitivo (ej.: comprensión, interpretación, extrapolación, análisis de los principios de organización, etc.), exigen por su naturaleza compleja instrumentos de evaluación diferentes (Martínez, 2005).

La neutralidad en la evaluación, buscada y defendida desde posiciones positivistas y cientificista de la educación, constituye una problemática, principalmente por sus implicaciones metodológicas. La exclusión de aspectos o dimensiones del objeto a evaluar, por su dificultad para ser operacionalizado y constatado “objetivamente”; la sobrestimación de determinados instrumentos y técnicas, y la subvaloración de otras; la no consideración de fuentes y agentes de evaluación (como el propio sujeto) de vital importancia son, entre otras, consecuencias de esta visión que afectan la práctica evaluativa y sus resultados. Esta visión expresa una concepción limitada de la evaluación (González, 2000).

Como lo plantea Méndez (2003) la evaluación que vincula los conceptos de objetividad, validez, verdad. hecho y teoría; utilizados de este modo tan rudimentario y tal como se practica en la mayoría de las ocasiones, con este tipo de instrumentos apenas se valora si los alumnos son buenos receptores y buenos memorizadores, pero nunca si son críticos o creadores, si son capaces de aplicar los conocimientos que adquieren y cómo los dominan (Méndez, 2003). Por una parte están los que intentan dirigir su acción evaluativa desde la perspectiva de la objetividad, construyendo modelos de evaluación que miden conductas y los contenidos declarativos adquiridos por los estudiantes, rechazando por completo los procesos subjetivos que intervienen en su práctica.

Le siguen aquellos profesor es que rechazan la existencia de objetividad en los procesos evaluativos, sin embargo, justifican sus modelos de evaluación al intentar reducir su subjetividad al mínimo, se vuelven escrupulosos en la definición y puntaje de los criterios de evaluación para intentar generar en los estudiantes una sensación de satisfacción al conocer el origen a detalle de la calificación que han obtenido. A pesar de esto, en el fondo la subjetividad ha impregnado todo el proceso, ya que son los mismos profesores los que han decidido cuáles son los criterios a utilizar o, en su defecto, han decidido como puntuarlos de acuerdo a los resultados deseados por él.

Finalmente hay quienes intentan una diversificación de los procesos evaluativos, conjugan en la misma práctica la evaluación, la coevaluación y la autoevaluación, sin embargo no obtienen los resultados deseados, ya que se les dificulta el diseño de los instrumentos que acompañaran cada etapa de la evaluación y, por otra parte, no se concientiza al estudiante sobre la importancia de su papel en cada proceso. Como consideración final, es importante resaltar, como lo plantea Cordeiro (2010):

Hacer menos suposiciones y trabajar más directamente sobre las cuestiones efectivas que se expresan en las situaciones de aula. Lo que debe estar en discusión es la expectativa que la escuela y de los profesores con relación a sus estudiantes (Cordeiro, 2010). 


BIBLIOGRAFÍA.


Souto, M. (2009). Imaginario grupal y formaciones grupales en torno al saber, en Educación: Revista del centro de educación UFSM. Santa María, Brasil (34:3. 437-452).

Camilloni, A. W. de. (1998). De herencias, deudas y legados, en corrientes didácticas contemporáneas. Buenos Aires: Paidos, p.30. 

Basterrechea, Lucia. (2013). Subjetividad en la didáctica de las carreras proyectuales. Grupos de aprendizaje; evaluación. Madrid, España: UBA Centro de estudios en diseño y comunicación.  

Álvarez Méndez, J. M. (2003). La evaluación a examen. Buenos Aires: Miño y Dávila.


Pérez, Míriam 2000. Evaluación del aprendizaje en la enseñanza universitaria. Revista pedagógica universitaria, centro de estudios para perfeccionamiento de la educación superior. Universidad de la Habana.

Ramírez, Luis. (2013). La negación de la subjetividad en la evaluación de los aprendizajes. Buenos Aires: Revista de Ciencias de la Educación.




[1] Estudiante de Octavo Semestre, de Licenciatura en Educación Básica con Énfasis en Ciencias Sociales – Universidad del Valle (Cali-Colombia). 






viernes, 26 de septiembre de 2014

Transformación en la concepción del espacio en la Edad Media: relación sociedad -economía.


JONATHAN RODRÍGUEZ CAMACHO

La metodología y estructuración, al abordar este tema consiste en encadenar o relacionar diversos hechos históricos generales; que causan unas transformaciones, entendidas estas no desde la moral y la ética como positivas o negativas, sino como simples trasformaciones; encuadrándolas si se le pretende denominar de esta manera dentro de la conocida alta Edad Media aproximadamente (siglos V-VII), poniendo de manifiesto que lo relevante en este texto no es la periodización; es simplemente una ubicación en el tiempo, que nos permite retomar ciertos hechos característicos de dicho tiempo. En este texto se entiende el espacio como todo lo que nos rodea; pero también aquel espacio visto desde la geografía, entendiendo que las representaciones del mundo real que el ser humano hace, son construcciones de eso a lo que está expuesto, o sea aquello que lo rodea; este texto reseña, se interesa por las  relaciones y representaciones que el ser humano tiene en un espacio - tiempo.

El tema que se propone describir y complejizar en esta reseña, dado en el título “Transformación en la concepción del espacio en la Edad Media: relación sociedad –economía”; comienza a desprenderse de una pregunta base, la cual plantea: ¿Por qué se gestaron en la edad media, unas transformaciones en la concepción del espacio; que abarcan a su vez unos cambios en la relación entre sociedad y economía? Para darle una respuesta a esta pregunta, se empleara un texto base, “Historia de la Edad Media: una síntesis interpretativa” de los autores José Ángel García de Cortázar[1] y José Ángel Sesma Muñoz[2], el cual corresponde al texto reseñado; y otro texto “La Alta Edad Media” del autor Julio Valdeón Baruque[3]; texto que a su vez es una base que ayuda a poner en contraste o relevancia las ideas planteadas en el texto reseñado. Cabe aclarar que se emplearan otros textos; que ayudan a dilucidar los argumentos de peso, a los cuales se pretende llegar mediante una construcción, que permita poner en discusión o en contraste los dos textos base.

En este texto se aborda en primera instancia, el porqué de esas transformaciones espaciales y como se gestaron; para luego en segunda instancia, pasar a mirar como esas transformaciones espaciales y conceptuales, concebidas ya como un mundo ruralizado, cambiando de esta manera las relaciones y roles sociales - económicos; pasar en tercera instancia, a mirar las posibles transformaciones en las nociones de ciudad y campo; y luego pasar a mirar unas posibles conclusiones, relacionando la Edad Media con la actualidad; que nos permitan una mejor comprensión del tema; la importancia o relevancia de este tema según mi consideración; es mostrar como ese mundo rustico de la Edad Media se oponía, por lo tanto, a otro con un fuerte peso urbano y mercantil de la antigüedad.

Para darle desarrollo a la pregunta anteriormente planteada, aclararemos poniendo en relevancia; como se dieron o que posibles elementos históricos condicionaron el curso de la historia, para que dichas transformaciones se dieran; considerando como la Edad Media desde un punto de vista económico – social, estuvo caracterizada por condiciones de vida difíciles como se plantea en la siguiente cita al texto base:

Las continuas guerras, el arraigo precario de las poblaciones en las distintas regiones de Europa, la perdida de fusión de las ciudades, la reducción de los espacios cultivados (en provecho de bosques y pantanos, que en muchos lugares habían recuperado terreno), la fuerte disminución (aunque no total desaparición) de los intercambios comerciales y de la circulación monetaria eran al mismo tiempo causa y efecto de un constante descenso de la población europea (Sergi, 2000, pág. 77)[4].

En la anterior cita, podemos ver claramente cuales fueron algunos de esos posibles hechos históricos, que dieron pauta a que la vida en la Edad Media fuera difícil, esta concepción de dificultad, la representa nuestro texto base. Por el contrario y se podría decir que en oposición al texto base; se encuentra nuestro texto comparativo; este esboza como se verá en la siguiente cita, esa dificultad en la Europa occidental, pero resalta que en el mundo bizantino y los países musulmanes los hechos históricos son opuestos, esta dicotomía, tenía su correspondencia en la vida cultural y en las concepciones del espacio. Nos refleja de alguna manera, la tendencia a la generalización de muchos historiadores. A continuación las citas, que nos sustentan esta idea:

Construcciones y derrumbamientos de imperios, invasiones interminables… la historia de Europa, en el periodo comprendido entre el siglo V y XI, parecía desarrollarse a un ritmo vertiginoso. Pero no debemos engañarnos. Esa imagen de aceleración se obtiene cuando nuestra mirada se dirige hacia un aspecto muy concreto de la realidad: la sucesión de los acontecimientos políticos (Valdeón, 1988, pág. 48).

En el territorio ocupado por la cristiandad occidental imperaba un ruralismo aplastante. En cambio en Bizancio y, de forma aún más acusada en el Islam, había grandes ciudades (basta con mencionar Constantinopla, Bagdad o Córdoba) y, en general, una animada vida comercial (Valdeón, 1988, pág. 49).
 
Como se puede ver en las anteriores citas, podríamos decir que la dificultad que dio pio a diversas transformaciones en cuanto a lo social y económico, se da en la Europa occidental, pues en la Europa oriental; aunque hay transformaciones, no se ven de alguna manera tan marcada como en el occidente. Podemos plantear que estos hechos históricos que tuvieron lugar en el periodo conocido como Edad Media, presentan algunas consecuencias o transformaciones en todas las relaciones de la vida del hombre en la Edad Media, pero en esta reseña, nos interesa mirar específicamente dos de esas esferas, la social y la económica; miraremos en este segundo punto, como ya lo habíamos planteado anteriormente, que esas transformaciones espaciales y conceptuales, concebidas ya como un mundo ruralizado, cambian de esa manera las relaciones y roles sociales – económicos.

En cuanto a la esfera de lo económico, podríamos decir que el texto base, se centra en la idea de “la disminución de la actividad mercantil, como una consecuencia de la desaparición de las antiguas concentraciones urbanas de gentes especializadas en tareas no agrícolas” (Muñoz, 1997, pág. 38). Esta cuestión, del desplazamiento de las personas de la ciudad al campo, es una clara muestra del cambio de la concepción del espacio en la alta Edad Media; que tiene una fuerte consecuencia en el desarrollo de las actividades económicas. Comenzando como lo muestra el texto base, en el desentendimiento de los gobernantes en mantener en pie diversos tipos de obras públicas y en el deterioro de la ciudad y de sus caminos; mostrando el desequilibrio en cuanto a las transacciones comerciales.

Cabe aclarar en este punto, que las la economía en ese momento de la historia, consistía en las diversas posibilidades de comercio, mercado y trueque; que se gestaban en las ciudades, al no haber ese espacio denominado ciudad; grandes concentraciones de personas se desvinculan de las relaciones de la economía específicamente en la ciudad; podríamos decir que se desconectan los lazos entre los diversos lugares, la economía tiene unas transformaciones indudables, como se puede ver en la siguiente cita:

El comercio cambia de carácter. Ya no se trata, como en la época gloriosa del Imperio, de abastecer la población de las grandes ciudades, sino de proveer de objetos pequeños y de mucho valor, joyas, libros, marfiles, sedas, vestimentas litúrgicas, a una minoría de ricos, tanto laicos como eclesiásticos (Muñoz, 1997, pág. 38).        

Dentro de las cuestiones de lo económico, podemos ver ciertas prácticas que cobran de nuevo en la Edad Media valor, como lo es el intercambio, la poca circulación de la moneda y autoabastecimiento de cada uno de los grupos familiares. Dentro de las practicas que recobran valor, cabría poner dentro de estas; algunas costumbres que imbrican en la esfera de lo ritual, una práctica que muestra el texto base; de relevancia en la vida económica y cultural “dar, recibir y devolver acrecentados”, que entra de alguna manera en el plano de lo económico. Para poner en discusión nuestro texto base, empleamos otro texto en el cual plantea que:

Los años que discurren entre la caída del Imperio romano y la irrupción de los musulmanes en el occidente no trajeron demasiados cambios en la economía y a sociedad de la naciente Europa. Se sigue viviendo bajo pautas muy similares a las del bajo Imperio, aunque se vaya advirtiendo ya una transformación hacia lo que van a ser los esquemas de la sociedad altomedieval (Mitre, 1999, pág. 35)[5].

Dentro de este orden de ideas, podemos decir que este texto plantea; que la ruptura entre la Antigüedad y la Edad Media, no se ve tan marcada. Plantea que es un proceso lento, que no altera en mucho las concepciones de la sociedad y mucho menos las económicas. Sustentando este orden de ideas planteare otra cita que muestra esta otra posibilidad; que nos sirve para poner de manifiesto esta diferencia “la vida urbana, aunque muy degradada, no desapareció totalmente. En todo caso, es el carácter esencialmente rural lo que da el tono a la vida” (Mitre, 1999, pág. 35). Vemos como esa ruptura, se puede interpretar en el texto base, no es una ruptura radical, no desaparece por completo la idea de ciudad, o se rompe radicalmente la concepción de dicho espacio; sino que podríamos decir que se le resta importancia a la ciudad “lo urbano”, para pasar al campo “lo rural”.

En relación con el texto comparativo, este plantea que efectivamente las transacciones comerciales en la Edad Media eran limitadas, por el aislamiento de las personas de las ciudades; el texto plantea que “en la Europa altomedieval hubo asimismo actividades mercantiles, tanto de carácter local, como regional o incluso a la larga distancia” (Valdeón, 1988). En su especificidad, los intercambios por lo general eran de alimentos, aunque existía una curiosidad por objetos de valor, este mercado era movilizado por unas minorías de personajes ricos, como lo menciona el texto base; no obstante, como lo plantea el texto “el volumen de las transacciones, era limitado, como asimismo era escasa la moneda que circulaba” (Valdeón, 1988); o sea que la economía no se desvincula del todo, solo se transforma.

Una de las cuestiones, como lo hemos mencionado anteriormente, es que la consecuencia de estas transformaciones en el plano de lo económico y social es que “la mayor parte de la población europea altomedieval vivía al margen del mercado, en un régimen de autoconsumo” (Valdeón, 1988). Podríamos decir que la economía presente en la alta Edad Media; es una economía rural, dentro de las ideas dilucidadas, se podría decir que la Edad Media es ese tiempo – espacio en el que mutan y se transforman ciertas esferas de la vida del hombre, como lo mencionamos anteriormente la económica y social.     

Dentro de las cuestiones sociales; las transformaciones en cuanto al espacio, causadas por los diversos hechos históricos, que motivaron a que se gestaran dichos procesos, como lo hemos venido viendo; genera en la sociedad unos cambios, causados en su esencia por el desplazamiento, podríamos decirle de esta manera de la ciudad al campo, o la simple ruralización de la ciudad; cambiando concepciones dentro de lo cultural, desde la noción de la ciudad y el campo. Hasta los quehaceres del diario vivir, el trabajo, la familia, la religión, las costumbres, los rituales y muchas más estas esferas del mundo social, sufren unas modificaciones; en mayor o menor grado claro está. En nuestro texto base, podemos ver algunas de esos cambios; desde la revalorización del “campo como escenario de vida y de la tierra como forma de riqueza explica la estructuración de la sociedad en función de las propiedades rusticas” (Muñoz, 1997, pág. 39).

Esto quiere decir que al cambiar el escenario de la relación de los actores sociales, cambian o mutan algunas de las estructuras de dicha sociedad. Se comienza a gestar un proceso de ruralización de la sociedad, la palabra ruralización implica un proceso de transferencia de las actitudes y prácticas rurales a la conducta urbana; se comienza a desarrollar lo que conocemos como feudalismo, el cual lo podemos definir de la siguiente manera:

Conjunto de instituciones que crean y rigen obligaciones de obediencia y servicio –principalmente militar– por parte de un hombre libre, llamado (vasallo), hacia un hombre libre llamado (señor), y obligaciones de protección y sostenimiento por parte del señor respecto del vasallo, dándose el caso de que la obligación de sostenimiento tuviera la mayoría de las veces como efecto la concesión, por parte del señor al vasallo, de un bien llamado (feudo) (François-Louis Ganshof)[6].

Entendiendo que en este periodo se comienza a producir el fenómeno denominado feudalismo; planteare que dentro de las figuras de la sociedad el texto base, reconoce que los trabajos o las formas laborales han mutado, esto quiere decir que las anteriormente instauradas o instituidas, se han eliminado. Entre estas formas sociales se encuentran los artesanos, mercaderes, y funcionarios; quienes han tenido que cambiar sus funciones, a las del otro extremo de la sociedad en este caso trabajadores de la tierra; dentro de esta categoría de trabajadores de la tierra, encontramos que el texto base; define tres de estos, entre los que se encuentran los esclavos, los siervos y los colonos. Para complementar esta idea uno de los textos, nos hace referencias puntuales sobre las bases técnicas, económicas y sociales de la desaparición del trabajo y de los trabajadores en la sociedad; argumentando ideas iniciales:

a) La regresión técnica, la cuasi-desaparición del trabajo especializado.
b) La reducción de la noción del trabajo a la de trabajo manual, y de éste a trabajo rural.
c) La evolución social es desfavorable para los trabajadores: hay desaparición progresiva de los artesanos y de los campesinos no libres. (Goff, 1983, pág. 110).

Como lo hemos podido comprobar, se presenta una reestructuración de las diversas cuestiones sociales; una de estas cuestiones es la nueva noción de campesino, que se da por el desprendimiento de la ciudad, como lo podemos ver en la siguiente cita; “la antigua capital del Imperio vio descender su población, en los siglos VII al X, a unos veinte o treinta mil habitantes, lo que significaba, como mínimo, una décima parte de la que había tenido en los tiempos clásicos” (Valdeón, 1988); en la discusión entre los dos textos base, se puede ver una complementación, con respecto a este tema. Después de haber dilucidado y de haber abarcado el tema de algunos posibles hechos históricos, que dieron pie a las transformaciones en el espacio, y que a su vez transformaron las concepciones de la vida; mostrando algunas diferencias o acercamientos entre los textos, podemos pasar a mirar las posibles transformaciones en las nociones de ciudad y campo; las cuales llevan intrínsecamente vinculada el termino de ruralización de la sociedad, las cuales hacen parte de una tercera instancia en esta reseña.

Una de las cuestiones que hemos tratado en este texto es “la fragilidad de las ciudades”; este fenómeno como lo hemos comprendido se da por las diversas pugnas que se gestan en torno al espacio conocido como “ciudad”, desde las invasiones, los problemas políticos internos, la debilidad de la Europa Occidental, las pestes y demás; que forman la amalgama de hechos históricos, que marcan y transforman la realidad espacial y conceptual de los actores sociales. Desde el siglo tercero como no lo muestra nuestro texto base, las ciudades van perdiendo su importancia como centros de poder; “desde el siglo III, las ciudades habían perdido población en beneficio del campo” (Muñoz, 1997).

Por este mismo camino se encuentra nuestro texto complementario, al plantear “la crisis del siglo III fue decisiva para la quiebra de la vida urbana en el Occidente. Las razzias de francoalamanos, la cada vez más pesada fiscalidad, las luchas civiles, en definitiva, el progresivo éxodo hacia el campo fueron dejando muy debilitados los efectivos demográficos de las ciudades” (Mitre, 1999). Esta cita y la anterior, nos muestran con claridad, la progresiva debilidad de las ciudades como espacio de relaciones de la sociedad y como escenario donde se gesta diversos tipos de actividades, para nuestro interés económico y social; que a la vez que cambia el escenario, cambian los roles de los actores sociales.    

Se ha resaltado en este texto la debilidad de la ciudad como espacio en la Edad Media, al cambiar ese espacio, cambian las nociones de ciudad y lo contrario a la ciudad el campo; como lo veremos en la siguiente cita “el viejo sistema que combina urbs ordenadora y territorium ordenado desde ella. Y había constituido uno de los pilares de la organización social del espacio en época imperial, entra decididamente en crisis” (Muñoz, 1997). Comienza como lo mencionamos con anterioridad a gestarse un proceso de ruralización de la sociedad, esta ruralización implica mantener unas cuantas ciudades, invadidas por campos cultivados y pequeños rebaños de ovejas y cabras; muestra que la sociedad de este tiempo estaba adquiriendo practicas normales del campo; pero raras en la ciudad, que va a caracterizar el nuevo  modelo de ciudad altomedieval, con esto quiero decir que la ciudad como escenario no del todo se pierde, más bien muta o se transforma. Al haber estos cambios en la ciudad, cambia el propio concepto de ciudad, como lo muestra la siguiente cita:

Por una aparente paradoja, los siglos IV a VI fueron, a la vez, testigos de un cierto cambio en el propio concepto de ciudad. Del concepto clásico, según el cual la ciudad es el lugar (civil), esto es, civilizado por excelencia, en contraposición al campo e que viven las fieras, se fue pasando al concepto veterotestamentario, según el cual la ciudad es el espacio de la corrupción mientras que el campo lo es de la pureza y la redención (Muñoz, 1997).

Se puede ver, como la noción de la ciudad y el campo se revaloriza; o sea toman otros valores, otras características que se ven reflejadas en las conductas de las personas. Este fenómeno se da, como se ha manifestado anteriormente, por los diversos hechos históricos que se gestaron en la alta Edad Media; el cual es de interés para este tema, pues muestra el acontecer, no exacto en el tiempo de dichos sucesos; importantes porque muestran los cambios en las concepciones del espacio, que afectan o transciende a la vida de los sujetos históricos, quienes en última instancia le dan el valor y transforman las nociones y conceptos. Cabe recordar que lo que nos rodea, siempre ha sido el principal objeto de interés de los hombres y de ese espacio; entendido como todo lo que nos rodea, el hombre ha hecho unas representaciones de esa realidad; que no es, valga la redundancia tan real; es solo un reflejo de la realidad, más no la realidad misma[7].

Hay que recordar que el mundo está en constante transformación, las sociedades están cambiando constantemente; no son objetos fijos, ni estáticos; por lo que la historia de la Edad Media, es solo una de esas tantas representaciones de la realidad, más no es la realidad misma, y esta reseña a su vez hace parte de una de esas representaciones de la realidad, que se vio interesada en estudiar de una manera somera el desarrollo, la estructura y la función de la sociedad en ese espacio - tiempo. Entendiendo que la historia de la Edad Media transciende en el tiempo y está más cercana a nuestra sociedad actual “siglo XXI”, de lo que creemos.

Esta reseña “Transformación en la concepción del espacio en la Edad Media: relación sociedad –economía”; me hace pensar en las personas desplazadas por la violencia en nuestro país Colombia, motivadas estas por unos hechos históricos, que gestaron el desplazamiento. Ya no de la ciudad al campo, sino del campo a la ciudad; en la cual los actores sociales toman parte de la ciudad, considerado este como un acto de ilegalidad en la actualidad; después de dicho desplazamiento forzoso, los campesinos se ven en la necesidad de ocupar espacios periféricos de las principales ciudades del país; en busca del amparo y protección del Estado. Estos campesinos desplazados por el conflicto armado, llevan consigo una amalgama cultural, que trasciende a ese espacio conocido como ciudad; creando de esta manera una ruralización de los espacios periféricos de la ciudad. Este fenómeno lo podemos ver en las diversas relaciones sociales que se expresan visualmente en estos espacios; un ejemplo de esta es “la crianza de animales de granja en sus casas”. Estudiar la Edad Media es una oportunidad hecha escusa, para mirar y analizar con un mayor detenimiento, los hechos sociales y económicos; para nuestro caso, que se gestan en la actualidad. La Edad Media nos sirve como herramienta conceptual y metodológica; para analizar los temas, nociones y concepciones, que se manifiestan en un determinado espacio – tiempo, y que se encuentran en discusiones actuales. La historia del pasado no esta tan lejana como creemos.


Bibliografía.

Goff, J. L. (1983). La desaparición del trabajo y de los trabajadores en la sociedad, la mentalidad y la ideología de la alta Edad Media (siglo V-VIII). En J. L. Goff, Tiempo, trabajo y cultura en el occidente medieval (págs. 110 - 112). España: TAURUS.

Mitre, E. (1999). Historia de la Edad Media en Occidente. Madrid: Cátedras.

Muñoz, Á. G. (1997). Ruralismo y pervivencia de la sociedad antigua. En Á. G. Muñoz, Historia de la Edad Media: una síntesis interpretativa (págs. 37 - 41). Wisconsin - Madison: Alianza Editorial.

Sergi, G. (2000). Los siglos de una economía "cerrada" y "natural". En G. Sergi, La idea de Edad Media (págs. 75 - 88). España: Crítica Barcelona.

Valdeón, J. (1988). La Alta Edad Media. Madrid: ANAYA.

Nota: para complementar el trabajo, se tuvo en cuanta información conceptual y  biográfica; para la cual se empleó como buscador, WIKIPEDIA. 


[1] José Ángel García de Cortázar Ruiz de Aguirre (Bilbao, 1939) es un historiador español; medievalista  especializado en la historia de la Alta Edad Media.
[2] José Ángel Sesma Muñoz (Zaragoza, 1946). Historiador español especialista en poblamiento, economía y política del Reino y la Corona de Aragón medievales.
[3] Julio Valdeón Baruque (Olmedo, Provincia de Valladolid, 21 de julio de 1936 - Valladolid, 21 de junio  de  2009) fue un historiador español.
[4] Giuseppe Sergi (1841-1936) fue un influyente antropólogo italiano de principios del siglo XX.
[5] Historiador español, Emilio Mitre Fernández es Catedrático de Historia Medieval en la Universidad Complutense de Madrid. Mitre ha destacado en su labor de investigación sobre la sociedad, cultura y religiosidad en Europa a lo largo de la Edad Media.
[6] François-Louis Ganshof (14 de marzo 1895 - 1980) fue un historiador belga, considerado como una autoridad en la Edad Media.
[7] "Del rigor en la ciencia", Jorge Luis Borges (En aquel Imperio, el Arte de la Cartografía logró tal Perfección que el Mapa de una sola Provincia ocupaba toda una Ciudad, y el Mapa del Imperio, toda una Provincia. Con el tiempo, estos Mapas Desmesurados no satisficieron y los Colegios de Cartógrafos levantaron un Mapa del Imperio, que tenía el Tamaño del Imperio y coincidía puntualmente con él. Menos Adictas al Estudio de la Cartografía, las Generaciones Siguientes entendieron que ese dilatado Mapa era Inútil y no sin Impiedad lo entregaron a las Inclemencias del Sol y los inviernos. En los Desiertos del Oeste perduran despedazadas Ruinas del Mapa, habitadas por Animales y por Mendigos; en todo el País no hay otra reliquia de las Disciplinas Geográficas. Libro cuarto, cap. XLV, Lérida, 1658).

ENTRE LA TARDE Y LA NOCHE: BIOCARTOGRAFÍA DE UN RECORRIDO


JONATHAN RODRÍGUEZ CAMACHO


Mi nombre es Jonathan Rodríguez Camacho; nací en el país del señor de los milagros Colombia, en la creciente, caótica, confusa y congestionada sucursal del cielo, ciudad de Santiago de Cali. Nazco en el Seguro Social de la Uribe, el día lunes 16 de enero del año 1995. Hoy por hoy, año 2014; han pasado 19 años desde mi nacimiento y creo que no conozco aun esta ciudad en su totalidad.

Además la ciudad en 19 años se ha transformado de una manera impresionante; como lo expresa el sociólogo Maurice Halbwachs, quien realiza un estudio morfológico de la ciudad de Chicago, tratando de mostrar de alguna manera como se gestaban algunas de las transformaciones que se daban en dicho espacio “el progreso de la ciudad ha sido de una rapidez sin parangón” (Halbwachs, 2008). 

Después de unos cuantos días en el Seguro Social de la Uribe como primer espacio ocupado por mi cuerpo, de tan solo unos pocos días de nacido, es una sala de incubadoras; con una gran cantidad de niños a mí alrededor, inicio mi proceso de socialización. Después de que me dieron salida del seguro social de la Uribe; me enfrento con el mundo exterior, hasta el momento desconocido para mí, y empiezo a conocer y vivir todos los olores, colores, texturas, formas y sensaciones que me proporciona la sociedad de una ciudad tan grande como lo es Santiago de Cali.

Mi propósito en este trabajo se centra en describir las cinco paradojas que en la actualidad vive la ciudad; las cuales son necesarias de identificar y comprender, para entender el funcionamiento, las representaciones y los símbolos; que se expresan en la ciudad. Tratando de narrar e ilustrar un recorrido por la ciudad de Cali, que visibilice las cinco paradojas.  

Se preguntaran él porque del título “Entre la tarde y la noche: Biocartografía de un recorrido”; creo que el titulo nace de mi disponibilidad de tiempo en las horas de la tarde y la noche; como estudiante de una carrera nocturna, pues es el momento en que tengo la posibilidad de recorrer la ciudad, claro está no en su totalidad, pero si una parte de ella; en donde se hacen visibles las paradojas. Y la biocartografía de un recorrido en el sentido en que esta involucra las vivencias, experiencias, sentimientos y demás subjetividades, relacionadas con el espacio y lo que este transmite, a lo largo del recorrido.  

Mi recorrido, se realiza, el día miércoles 19 de marzo del año 2014. El recorrido lo realizo en bicicleta, debido a los problemas de movilidad que presenta la ciudad; parto de mi casa ubicada en el barrio San Judas, en la calle 23 con carrera 46, a las 4:30 de la tarde; subiendo en sentido norte-sur por toda la calle 23, hasta la carrera 100, donde está ubicada la Universidad del Valle; y me devuelvo, en horas de la noche a eso de las 9:00; en sentido sur-norte, por la calle 16, hasta la carrera 46, donde está ubicada mi casa.    


I paradoja: seguridad - insegura


Es una de esas tardes caleñas, de vientos refrescantes que acarician la piel de los caleños y sus visitantes; que estremecen los árboles y alborotan las lindas cabelleras y porque no las faldas de las hermosas mujeres caleñas; las cuales al igual que los hombres caminan en esta tarde, por la calle debido a las protestas de los conductores de buses tradicionales de la ciudad; los cuales están indignados y a esta indignación nos unimos todos; por los abusos de poder de nuestros dirigentes y por el negocio “monopolio” en que se convirtió el transporte público de esta ciudad.

Continuando un poco con nuestro tema de interés; vientos que inspiran a poetas y cantantes, las más lindas letras y melodías compuestas a esta ciudad; la cual ha abierto sus brazos y me ha acogido, durante 19 años. Creo que la belleza de la ciudad está escondida en el carisma y entusiasmo de sus personas y de sus lugares, buenos o malos no es lo importante, lo esencial es lo que transmiten.

El viento se cuela por las montañas y refrescan a sus habitantes, en estas tardes calurosas de protesta; esta es la tierra que me vio nacer. Comienzo pues a describir y a visibilizar la primera paradoja “seguridad-insegura”; para darle desarrollo a esta paradoja, presentare fotografías de los lugares en donde esta se hace visible.

Como ya lo he mencionado este miércoles 19 de marzo, es un día caótico en la ciudad; y se presentó una anomalía en ella debido al paro; con esto quiero decir que no fue un día normal para muchos de los caleños. En la primera imagen que se muestra se ve como la unidad residencial, está ubicada al sur de la ciudad en el barrio la Hacienda; en esta y en muchas del sector, se usan mecanismos de seguridad, tales como cercas eléctricas con voltaje, cercas vivas, cámaras de seguridad y personal de vigilancia durante todo el día; visibles en la arquitectura de este lugar; que buscando evitar y aislar la inseguridad que se presenta en la ciudad. Pues se conoce que la ciudad de Cali hoy en día esta figurando como la ciudad más violenta y peligrosa de Colombia, y la cuarta ciudad más violenta del Mundo[1].     

Este es un tipo pues de seguridad-insegura, donde las personas ponen toda su confianza en las rejas y muros, y es solo de esta manera que las personas sienten que pueden mermar la inseguridad que acecha la ciudad diariamente. Esto no solamente se ve en algunas zonas o espacios residenciales de la ciudad, sino en todo tipo de barrio, en donde se hacen encierros o se instalan alarmas comunitarias.

Claro esta estos mecanismos de seguridad, costosos por cierto, no se pueden emplear en todos los barrios de la ciudad y mucho menos en todas las casas. Se puede ver en la segunda imagen que se emplean mecanismos de seguridad un poco más sencillos y económicos como lo son las rejas, la mayoría de las casas de la ciudad de Santiago de Cali tienen rejas; por no decir que todas. Algo curioso en las rejas de esta casa son los bordes con filos; los cuales están creados para hacer daño, en el momento en que quisiese entrar un extraño en la propiedad. Esta segunda imagen fue tomada en horas de la noche, por cierto una noche bien iluminada por la luna.     

Las rejas delimitan pues de alguna manera el espacio de pertenencia y de privacidad de la vivienda, pues si una persona irrumpe el jardín encerrado de una vivienda ya está en un lugar que no es público y si se encuentra sin autorización del dueño de la vivienda puede colocar al habitante inmediatamente en estado de alerta y el otro se convierte en persona no grata.

Si analizamos bien la situación, el problema de la cuestión esta no solo en los perversos mecanismos empleados por nuestros gobernantes, como mayor vigilancia, mayores represiones, grandes capturas y demás;  el problema está en la educación de los jóvenes, en la falta de oportunidades, tanto académicas como laborales; esta ciudad no necesita ni más políticos, ni más policías, ni más militares corruptos, esta ciudad necesita de más oportunidades para los jóvenes, mas integración, más espacios de acercamiento de la sociedad.   
Así, el pie de fuerza haya aumentado como lo plantean nuestros gobernantes; en estos lugares en cualquier día de la semana no se encontrará a un policía vigilando esta calle. Tenemos aquí pues este tipo de paradoja, en el que los medios de protección son la seguridad de un lugar que emana inseguridad. Y en donde la presencia de la seguridad del Estado está ausente.    


II paradoja: Tolerancia represiva


A lo largo del recorrido se puede sentir, percibir, oler, experimentar, casi que palpar y saborear todas las distintas formas, representaciones o símbolos que nos transmite la ciudad; y más aún una ciudad como esta, tan diversa, tan diferente y llena de tantas dificultades. Estas representaciones hacen que uno se sienta parte de un algo y esa es la función de las ciudades, generar en las personas el sentido de pertenencia.

Surge entonces la pregunta ¿Qué es ser caleño?; a la cual contestaría, ser caleño es vivir el día a día, es sentir el viento de la tarde, es saborear cada uno de los platos típico de nuestra región, el arroz atollado, el champús, el tamal valluno, el sancocho de gallina que originalmente era de pescado, sentir la empanada valluna, el manjar blanco, las brevas, la fritanga de casi todas las esquinas de nuestra ciudad y una gran cantidad de platos que nos identifican como pertenecientes a un algo. Con esto no quiero ufanarme con un sentido de patriotismo, pero si mostrar que aquí hay un algo que rescatar de esta ciudad caótica y es su gente, que reclama oportunidades a un gobierno déspota.

La ciudad de Cali es un punto de concentración, es un lugar central, podríamos decir es un cruce de caminos, lo cual posibilita que la cultura, la gastronomía, la vestimenta, la forma de hablar, de expresarse, de sentir del caleño; sea una cuestión tan rica y tan nutrida por la diversidad cultural que se encuentra en esta ciudad. La ciudad es una mezcla étnica y cultural; con raíces del pacífico, raíces antioqueñas, raíces del valluno propio, raíces indígenas del cauca y de Nariño, además sin contar los extranjeros que se han visto interesados en esta ciudad; esta es una tierra rica cultural y socialmente.

La segunda paradoja, denominada “Tolerancia-Represiva”, nos señala el miedo al otro, al extraño, a lo anormal; la distancia existencial de las personas, y el orden territorial; la ciudad como ese lugar de esto se ve reflejado o representado en las formas que nos muestra la ciudad. Estas “Tolerancia-represiva” fueron observadas durante el recorrido; como lo refleja a continuación las siguientes fotos.

Tanto en la primera como en la segunda de estas imágenes, no sabría bien si es por instinto, lo cual sonaría un poco “positivista” o si es por el miedo, apatía o repelencia que le tenemos al otro que por lo general nos alejamos; nos individualizamos, nos volvemos individuos; esto lo que nos representa es que está bien, que lo aceptamos al “otro”; pero que no nos toque, porque si nos toca estaría agrediendo ese espacio íntimo. 

Se logra visibilizar en las fotos, que las personas en las calles, suelen guardar una distancia los unos de los otros; siempre y cuando no se conozcan o no tengan algún parentesco o relación. Se guarda una distancia, por una cierta desconfianza con las personas que tenemos alrededor, siempre se intenta caminar separados del otro y si necesita pasar por el lado, se hace con rapidez, evitando el contacto con el otro. En la siguiente imagen:

En la primera imagen, la que se encuentra en la parte izquierda, es palpable la tolerancia represiva, en tanto que este hombre “habitante de calle” se encuentra descansando en el andén de la calle, descansando su cuerpo sobre este muro y esta reja; en las que habitan unas personas que toleran a este hombre, pero no permiten que traspase de este lugar; es como si lo aceptan, pero de lejos. En esta medida logro ver la tolerancia represiva en este lugar.

En la foto que se encuentra a la derecha miramos la tolerancia-represiva desde el punto de vista del clasicismo, donde se puede observar a un hombre disfrazado del Chavo del Ocho; haciendo malabares, tratando de entretener un público para así poderse ganarse algunas monedas. Las personas que se encuentran al otro lado del escenario del artista el “semáforo”, son personas quizás con una mejor condición social que este Chavo.

Es claro entonces la diferencia de clases que se puede observar en un semáforo, desde la persona que se encuentra en un carro lujoso, como el taxista que labora llevando pasajeros, los motociclistas y el ciclistas; quienes por el afán de sus vidas, llegan a mostrar incluso indiferencia del acto de este personaje; pero no solo eso, hay algunos que llegan a cerrar las ventanas de sus carros por temas a ese otro, por temor a ser robados, usurpados, es en esta medida que considero se la tolerancia-represiva.


III paradoja: públicamente privada


Es de noche, y hoy más que nunca las calles están solas; como ya lo he planteado debido a lo caótico y movido que ha sido el día a causa del paro de transportadores. El frió de la noche golpea mi rostro a medida que avanzó en el recorrido; la oscuridad hace mágica y a la vez embrujada la ciudad, comienzan a alumbrar como estrellas en el cielo el alumbrado público y cada una de las rejas de esta se cierra frente al inminente peligro que trae consigo la noche. La vida nocturna de la ciudad es “calmada” entre semana, ya que los fines de semana las fiestas y celebraciones invaden la ciudad.

Aunque en las noches, las bandas criminales, los expendedores de droga, los ladrones, los violadores, los apartamentos, los sicarios y demás delincuentes que asechan la ciudad; aprovechan el silencio, la falta de vigilancia, la falta de espectadores, y la oscuridad, para encubrirse y hacer de las suyas. La noche trae consigo el resurgir del mal y parece que en las calles quien esta es el “diablo”; quien trae consigo la maldad. Aunque claro está en el día hay también manifestaciones de delincuencia; que lo digan los ladrones de cuello blanco y los delincuentes que se atreven a salir en el día.

La tercera paradoja “Públicamente-Privado” se muestra en las siguientes fotografías que nos encontramos en una ciudad la cual posee muchos derechos públicos, pero la verdad de lo que sucede es que cada vez hay más servicios privados, donde solamente algunos pocos pueden hacer uso de ellos. Hoy en día ha pululado y se ha diseminado la idea de que quien quiera hacer uso de un buen servicio; deben recurrir de alguna manera a servicios privados, pues los públicos se denominan de mala calidad, este fenómeno debido en cierta manera a la corrupción que ha generado el paso del capitalismo extensivo al capitalismo intensivo, el cual ha permeado esferas tales como: la educación y la salud.

Se puede observar en la primera de estas fotografías un parque ubicado a lo largo del recorrido; este parque hoy por hoy se encuentra enrejado, privatizado y tiene un horario de uso; pero este es caso simple, pues nos encontramos con que en la ciudad se han creado en los parques públicos canchas sintéticas de microfútbol; en las cuales se cobra dinero por el tiempo  de un partido de fútbol. En este caso viene a la mente de algunos, el recuerdo de los partidos de fútbol en la calle, el los pastizales, con balones de trapo, una diversión tan libre, tan publica, tan sana dirían algunos; se ha visto hoy por hoy privada o privatizada.

Igualmente se observa que en los parques públicos, se dan los casos de que estén muy solos, o en su defecto estén ocupados por grupos de consumo y expendió de droga, si no es en el interior es el exterior de estos parques; es importante destacar que el parque tiene un uso según su horario; en la mañana es usado por adultos mayores y jóvenes para el deporte, la caminata, el trote y demás; en la tarde es utilizado por los niños que salen de los colegios y en la noche es utilizado por los consumidores y expendedores de droga y una que otra persona que se atreve a hacer deporte.

Es necesario destacar que en ninguno de estos parques había vigilancia, pero las personas estaban disfrutando libremente de ellos, sin ninguna preocupación, debido a las rejas y demás dispositivos de seguridad presentes en el lugar. se supone que en lo público, las personas pueden hacer uso libre de los espacios, pero no es así, pues se encuentran cerrado y el encerramiento implica por ende privatización.

Las tres fotografías siguientes, muestran el caso que se presenta en el barrio la Hacienda, con un parque ubicado a un costado de una unidad residencial, resulta que este parque da la impresión que es privado, en tanto que la unidad residencial ha decidido realizar el encerramiento de dicho espacio, quizás para beneficio de los habitantes de la unidad; e incluso los habitantes de la unidad residencial, tiene una entrada aparte que les permite tener acceso al parque.

Resulta que la fotografía anterior es un parque público; en este caso se presente la paradoja públicamente privado; las personas que transitan por este sector piensan que este parque es privado; pues el solo hecho del encerramiento da esta impresión; es por esto que el parque es utilizado en su mayoría por las personas de la unidad residencial y no por la ciudadanía en general como debería de ser. En la siguiente fotografía vemos un espacio público muy conocido, el cual está tomando tintes de la paradoja públicamente privado. 

En la anterior imagen podemos la entrada por la Pasoancho de la Universidad del Valle; es importante ver inicialmente la ubicación de la Universidad, en tanto que esta se ubica al sur de la ciudad; rodeada de barrios de estrato 4 en adelante; con dificultades de acceso para las personas que viven hacia el norte, el oriente y quizás el occidente de la ciudad; por este lado se podría decir que la Universidad es pensada desde sus inicio para favorecer a determinado tipo de población.

El segundo aspecto a resaltar en lo públicamente privado es el encerramiento que tiene la Universidad; el sistema de vigilancia de todo el día, en cada uno de los edificios y en su exterior; los protocolos para entrar a la Universidad y acceder a los diferentes espacios que esta presenta; como el presentar el carnet a la entrada. Estos aspectos hacen que la Universidad del Valle, muestre no su cara publica, sino su cara privada; muestra del capitalismo intensivo. Las solas rejas hacen que la Universidad luzca un aspecto privado, negando sus diferentes  espacios públicos a la sociedad.    

Vemos pues como lo públicamente privado se expresa de gran manera en la ciudad; vemos como cada vez reinan más los espacios privados que los espacios públicos; vemos como se ha transitado de ese capitalismo extensivo a ese capitalismo intensivo que afecta otras esferas de la sociedad y que transforma claro esta los espacios; en donde las personas podían hacer uso gratuito de lo público; la tendencia es a que muchas personas comiencen a hacer uso de espacios privados que de espacios públicos, lo que les permite tener más individualismo y más privacidad.


IV paradoja: consumidores sin ciudadanía


Es importante plantean en este punto del recorrido que en este texto se ha abordado y se seguirá planteando, en primera instancia, la descripción del espacio; en este texto se entiende el espacio como todo lo que nos rodea; pero también es aquel espacio visto desde la geografía, entendiendo que las representaciones del mundo real que el ser humano hace, son construcciones de eso a lo que está expuesto, o sea aquello que lo rodea; este texto, se interesa por las relaciones y representaciones que el ser humano tiene en un espacio.

En una segunda instancia hemos observado, la descripción del objeto; en este ensayo se entiende el objeto como la cosa material e inanimada; como la materia o asunto que el individuo percibe y sobre el cual piensa. En una tercera instancia hemos observado algunas actividades desarrolladas por los actores; entendidas estas como un conjunto de fenómenos de la vida activa, como los instintos, las tendencias, la voluntad, el hábito, etc. En una cuarta instancia observamos el tiempo, entendido este desde los planteamientos de Gloria Restrepo (1998); citada por Mauricio Lizarralde, quien plantea que:

A la manera de los antiguos mayas, hay dos formas de medir el tiempo que configura el territorio: el de cuenta larga y el de cuenta corta. El de cuenta larga mide los grandes ritmos que alteran la realidad original, transforman la naturaleza y le dan nacimiento a la sociedad; la cuenta corta mide el acontecimiento, el momento, la cotidianidad y las personas. Con la cuenta larga se entiende el comienzo; con la corta, la situación actual. Ambos tiempos conforman la realidad que podría compararse con un tejido, labor de muchas manos que sin concertarse, sin saber exactamente lo que hacen, mezclan hilos de todos los colores hasta que aparece sobre el territorio una sucesión de nombres, figuras y lugares familiares (Restrepo, 1998).

Ya en una quinta, hemos reconocido unos actores, los cuales se hacen referencia a grupos, organizaciones o instituciones que interactúan en la sociedad. Y por último este trabajo abarco unas conclusiones, en cada una de las paradojas, que permitan expresar opiniones, que surgen respecto de los temas anteriormente planteados.

La cuarta paradoja, denominada consumidores sin ciudadanía, nos plantea como cada vez somos participes de consumir por consumir, consumidores; como cada vez perdemos más el sentido de pertenencia en nuestra ciudad y nos convertimos en más consumidores de lo privado, como tenemos nuevas identidades y repertorios políticos, como cada vez más delegamos nuestras decisiones y como nos desligamos paso a paso del hacer político. Como por ejemplo estas fotografías:

En la primera de estas fotos, se logra ver como en este centro comercial “Unicentro – Cali”, las personas que transitan por sus pasillos, no necesariamente son consumidores de alguno de los artículos de esta tienda; por el contrario son participantes de este centro comercial, esto quiere decir que transitan por el centro comercial de “miranda” como diría mi madre; pero no comprar ningún artículo, son consumidores de espacio.

En la segunda y tercera fotografía, vemos como la ciudad está llena de huecos y como nosotros como ciudadanos hemos naturalizado ciertos fenómenos que aquejan a la ciudad, no hemos acostumbrado a transitar por calles llenas huecos, todos se quejan más poca gente actúa frente a esto por la pérdida de ciudadanía en los ciudadanos. Esto se pude observar durante el recorrido; para dar un poco más de idea la siguiente cita:

Hoy el mundo se ha lanzado a un obsceno carnaval del consumo. Pero esos países que divinizan el consumo, como los Estados Unidos y Europa, por lo menos ha tenido la prudencia de garantizarles primero a sus pueblos agua limpia, vivienda digna, educación seria y gratuita, salud para todos, trabajo y salarios decentes, una economía que se esfuerza por ofrecer empleo de calidad, que no llama trabajo como aquí al rebusque desesperado, ni a la mendicidad, ni al tráfico violento de todas las cosas (Ospina, 2013).

Muchas personas ignoran lo que suceden y solo se preocupan por tratar de conseguir las cosas de moda, tener lujos y lo que se conoce como “comodidad”, y no se dan cuenta que cada vez participan más en el consumismo. Pero además hemos perdido la confianza en aquellos que prometen defender los derechos ciudadanos y brindar mejoría como empleos, alimentación, viviendas y medios de transporte digno; los ladrones de cuello blanco, los corruptos, han hecho que la sociedad pierda la confianza en sus dirigentes, y en lo que estos prometen. Esta puede ser una de las expresiones de esta falta de confianza, representadas en la apatía política y en el desinterés por el futuro de esta ciudad. Como lo plantea la siguiente cita:

El egoísmo que se apodera de la tierra de todos para beneficio de unos cuantos, que se apodera de la ley de todos para hacer la riqueza de unos cuantos, que se apodera del futuro de todos para hacer la felicidad de unos cuantos. De ahí nacen las rebeliones violentas, y de ahí nacen los delitos y los crímenes (Ospina, 2013).

Hemos naturalizado pues ciertos fenómenos presentes en la ciudad, nos hemos acostumbrado y la costumbre nos ha hecho mucho daño; tanto los huecos, como consumir sin consumir, son el reflejo de la cuarta paradoja consumidores sin ciudadanía. Es claro entonces que en este recorrido también pude observar la cuarta paradoja, donde se reflejan unos consumidores sin ciudadanía.


V paradoja: ciudades con mapas mínimos


Después de haber hecho este recorrido, que me permitió reencontrarme con la ciudad; desde una mirada distinta; tratando de encontrar como un explorador en la selva las cinco paradojas presentes en una ciudad tan compleja como lo es la ciudad de Cali. Viaje de alguna manera u otra por la ciudad, tratando de mirar un poco hacia el pasado, para entender el presente; tratando de experimentar y redescubrir una gran cantidad de cuestiones en la ciudad, este trabajo fue una compilación de diversos lugares, hechos históricos, personas, situaciones, relaciones sociales e interacciones que forman parte del día a día de la ciudad, entre la tarde y la noche. Como lo plantea a continuación la siguiente cita a Carlos Esteban Mejía[2]:

El que camina sueña, escribe, lee, cuenta las delicias del jardín, el leve salto de los pájaros, el que camina conoce, dibuja, avanza, sabe cómo son las tiernas hojas de las palmas, el color, los hongos de la tapia, cuándo maduran los frutos del almendro, como duelen los boleros y los tangos; el que camina descubre, arriesga, encuentra, halla, sabe dónde se hacen las sombras, cómo acompaña la penumbra entre los atrios; porque quien camina despacio huele, calcula, arquitecta, desentraña el secreto de los ángulos, imagina cómo se ven de lejanos los campos, la montaña, los surcos arados (…) porque después de todo el que camina es el que habita, el que canta, el que da la batalla, el que atraviesa la plaza, la calle, la noche cerrada; el que habita es el guerrero, el que bate las alas, el que se mueve, el que no calla. El que habita es la memoria, la conciencia que habla (Mejía, 2006).

Llegamos a la última parada, a la quinta paradoja denominada ciudades con mapas mínimos; nos demuestra cómo cada vez el mapa mental del ciudadano se reduce más, a medida que hay un crecimiento urbano, el mapa mental de las personas se hace cada vez más pequeño; se da una fragmentación urbana a medida que se instaura un proyecto de ciudad, que trae como consecuencia una urbanización sin memoria y la falta de ganas de conocer y caminar por la ciudad.  El ciudadano comienza a creer que no es necesario salir y recorrer la ciudad, pues todo lo que necesita se encuentra a su alrededor.

Cada día existe mucha más población en la ciudad, cada vez más se expande más pero pocos ciudadanos son conscientes de ello, pocos conocen completamente la ciudad, hay muchos que han vivido demasiado años en la ciudad pero siguen sin conocerla completamente, pues cada vez ven menos necesario salir de su barrio o del mismo recorrido de su casa al trabajo o estudio y viceversa, pues tienen algunos lugares estigmatizados, que salen de la órbita de sus intereses, lo que hace que el mapa mental se reduzca cada vez más.

Para desarrollar esta quinta paradoja, pedí el favor a mi madre, padre y hermano, de que dibujara el recorrido que más transitaba diariamente, o que representara lo que conocía de la ciudad. Ellos realizaron sus mapas mentales; cada uno permeado por sus experiencias en la ciudad y el reconocimiento que tenían de esta.

Es importante mencionar que mi padre trabaja en venta y alquiler de bienes raíces, es asesor de venta y arrendamiento en una inmobiliaria y su medio de transporte es una moto; mi madre trabaja en un buseta escolar, transportando a niños de su casa a su colegio y de su colegio a su casa; los niños están distribuidos por la ciudad; y mi hermano el recorrido normal que hace es del colegio a la casa y cuando tiene la oportunidad de realizar otras salidas en la ciudad.

Teniendo en cuenta cada una de las actividades y cada uno de los intereses de estas personas desarrollan en la ciudad, se da la construcción de los mapas mentales; además se incluye un imagen del mapa actual de la ciudad, obtenido de Google Maps, para hacer notar como ha crecido la ciudad y como es la percepción que ellos tienen de esta, teniendo la posibilidad de reconocer los puntos que ellos transitan.

Puedo decir que este trabajo movió fibras internas en mi pensamiento y mis emociones como persona, y me hizo caer en cuenta que como ser humano he perdido debido a la carga social muchas cualidades que me veré en la tarea de salvar o resucitar. Es importancia señalar, que como sujeto observador también fui observado constantemente por las personas que se encontraban transitando por la calle durante el recorrido; algunas personas con sus expresiones de interrogación intentaban descifrar las cosas a las que tomaba fotografías; por este motivo es importante señalar que este trabajo de campo involucra una relación del sujeto observador y el sujeto observado, una interrelación.

Este trabajo, denominado “Entre la tarde y la noche: Biocartografía de un recorrido”; ha permitido realizar una biocartografía; que abarque todas la relaciones que se establecen entre los actores sociales y entre los sujetos y los objetos, al igual que desde el espacio, el territorio y el lugar; buscando dar una mirada amplia a los diversos sucesos que convergen en el espacio, vistos desde las ciencias sociales.

La realización de este trabajo ha dejado en mi persona, mucha reflexiones y nuevos conocimientos, entendiendo la importancia de la otredad, del reconocimiento del otro, ese otro que en muchas ocasiones juzgamos sin antes comprender cuales son los fenómenos sociales que lo aquejan; las ciencias sociales, nos invita a ponernos en los zapatos de otros y nos recalca la importancia de la diversidad, de las diversas formas presentes en el espacio que como lo hemos planteado anteriormente, comprende tanto lo material, como lo espiritual.

Bibliografía.

Halbwachs, M. (2008). Chicago, experiencia étnica. En M. Halbwachs, Estudios de morfología social de la ciudad (págs. 199-245). Madrid: Centro de Investigaciones Sociológicas.

 Mejía, C. E. (09 de 11 de 2006). d-espacio en la ciudad. Recuperado el 17 de 11 de 2012, de d-espacio en la ciudad: http://civitas-cali.blogia.com/

 Jaramillo, M. L. (Primer semestre 2012). Ambientes educativos y territorios del miedo en medio del conflicto armado: estudio sobre escuelas del Bajo y Medio Putumayo. Revista Colombiana de Educación, N° 62, 21 - 39.

 "Oración por la Paz" escrita por el poeta, novelista y ensayista colombiano, William Ospina, y leída en  la Plaza de Bolívar, en el acto central de la Movilización por la Paz y la Democracia, por la ex senadora Piedad Córdoba.

 Ospina, W. (1996). ¿Dónde está la franja amarilla? Colombia: Colección Milenio.

 Ospina, W. (2001). “Colombia En El Planeta "relato de un país que perdió la confianza". Medellín-Colombia: Imprenta Departamental De Antioquia.


[1] http://www.elespectador.com/noticias/elmundo/seis-ciudades-de-colombia-entre-mas-violentas-delmundo-articulo-461140
[2] Carlos Esteban Mejía, profesor de la Universidad del Valle