jueves, 13 de febrero de 2014

El Concepto de Renacimiento en Jacob Burckhardt y Peter Burker. Contradicciones y Críticas.

       El Concepto de Renacimiento en Jacob Burckhardt y Peter Burker.  Contradicciones y Críticas. 

La metodología y estructuración, para abordar este ensayo consiste en encadenar o relacionar diversas, nociones o definiciones de conceptos, planteados por algunos autores;  empleados en la historia general. Estos conceptos sufren unas transformaciones, que se expresan en tiempo y espacio. Estas concepciones no deberían ser entendidas desde la moral y la ética como positivas o negativas, sino como simples transformaciones; que hacen parte de la evolución de los conceptos a medida que se va profundizando en su estudio.

El concepto de interés, para este ensayo es el de Renacimiento; en una primera instancia, planteare el concepto, de la manera más generalmente comprendida, como un movimiento cultural que se produjo en Europa Occidental en aproximadamente los siglos (XV y XVI)[1]. Poniendo de manifiesto que lo relevante en este texto no es la periodización; es simplemente una ubicación en el tiempo, que nos permite retomar ciertos hechos característicos de dicho tiempo. En este texto se entiende el espacio como todo lo que nos rodea; pero también es aquel espacio visto desde la geografía, entendiendo que las representaciones del mundo real que el ser humano hace, son construcciones de eso a lo que está expuesto, o sea aquello que lo rodea; este texto ensayo, se interesa por las relaciones y representaciones que el ser humano tiene en un espacio–tiempo.

El tema que se propone describir y complejizar en este ensayo, está dado en el título “El Concepto de Renacimiento en Jacob Burckhardt y Peter Burker. Contradicciones y Críticas”, comienza a desprenderse de una pregunta base, la cual plantea: ¿Cuál es el concepto de Renacimiento planteado por los autores, y cuáles son sus acercamientos y críticas? Para darle una respuesta a esta pregunta, se emplearan dos textos base, “El Renacimiento” del autor Peter Burke[2] y el texto “La cultura del Renacimiento en Italia En: El resurgir de la antigüedad” del autor Jacob Burckhardt[3]; ambos textos son las bases a la elaboración de este ensayo, estos textos nos ayudan a poner en contraste o relevancia los conceptos de Renacimiento que se han ido entretejiendo a lo largo de la historia. Cabe aclarar que se emplearan otros textos, que ayudan a dilucidar los argumentos de peso, a los cuales se pretende llegar mediante una construcción, que permita poner en discusión o en contraste los diferentes conceptos de Renacimiento. 

En este ensayo se aborda en primera instancia; cual es el concepto de renacimiento en Peter Burker y en Jacob Burckhardt; para luego pasar en una segunda instancia a mirar, cuáles son los acercamientos y contradicciones entre los autores; tratando de mirar la critica que Burke hace a Burckhardt; por último se pretende en este ensayo llegar a unas conclusiones, que nos permitan tener una mejor comprensión de lo expuesto en este ensayo. Para darle desarrollo a la pregunta anteriormente planteada y al orden expuesto anteriormente de este  texto ensayo; citare inicialmente a Enrique Guerreo; quien plantea al Renacimiento, desde una concepción inicial, mostrándonos el origen del concepto y sus posteriores acuñadores:
 
El concepto de  renacimiento se aplica por primera vez por  Giorgio Vasari, en el S. XVI, al referirse al «renacimiento» del arte y las letras antiguas. Se le considera como el  período histórico y cultural, comprendido entre 1350 y 1600, que se caracteriza, en un principio, por ser una «regeneración», «renovación» o «restauración» del gusto artístico de acuerdo con los ideales de la antigüedad clásica y que, posteriormente, se distingue como una renovación de la sociedad en general por el «renacimiento» de la cultura clásica (Guerrero, 2008).

Guerrero plantea una idea del renacimiento, inicial que nos ayuda a comprender groso modo cuales eran los conceptos que se tenían del Renacimiento. Plantea que este fenómeno se da inicialmente en Italia, y de ahí se difunde por toda Europa y acaba siendo uno de los pilares sobre los que se asienta la civilización occidental. El término se acuña en el S. XIX, por obra sobre todo de los historiadores Michelet y Burckhardt, quienes también han determinado su significado general[4]. Como vemos Jacob Burckhardt acuña el concepto de Renacimiento de Giorgio Vasari y le hace algunas modificaciones. Burckhardt plantea en sus tesis, para referirse al Renacimiento como: 

Un nuevo espíritu italiano que se caracteriza por la exaltación del individuo, como hombre y como ciudadano, y de la dignidad del hombre, el interés por leer y comentar los textos literarios antiguos, griegos y romanos, el «descubrimiento del mundo y del hombre» a través de los viajes, la exploración y la observación de la naturaleza, la ruptura con las ideas medievales sobre la sociedad, la naturaleza y la filosofía (Guerrero, 2008).

Vemos como el inicio del concepto, tiene unas definiciones muy claras, en cuanto niega, oculta, y oscurece al periodo comprendido hoy en día como Edad Media; pero no solo se encarga de ocultar este periodo, sino que también se encarga de resaltar, enaltecer y glorificar el periodo comprendido hoy en día como Edad Antigua. Como lo plantea Guerrero, el concepto de Renacimiento o el vocablo conlleva un apriorístico juicio de valor que indica algo positivo. En general refleja situación de esplendor cultural en el arte, la literatura y el pensamiento. Pero no es un Movimiento orgánico ni homogéneo (Guerrero, 2008). Guerrero plantea a la vez que, la concepción de Renacimiento que tenían los autores Michelet y Burckhardt eran un mito, en el sentido que presentaba una imagen distorsionada del pasado; era un sueño, un anhelo, y también una reactualización o una representación del antiguo mito del eterno retorno (Guerrero, 2008). Para comprender mucho mejor el concepto de Renacimiento en Jacob Burckhardt, planteare la siguiente cita a Guerrero, quien plantea que:

Jacob Burker acuño el término de “Renacimiento”, con mayúscula y el cual por antonomasia, es fruto de la tensión compleja entre dos tendencias estéticas y políticas a lo largo del siglo XIX, la que se decanta por la Edad Media y la que opta por los siglos XV y XVI como recuperadores del mundo clásico, al tiempo que asistiríamos al comienzo de la Edad Moderna. Los diferentes aspectos implicados, tanto de índole estética como política, a pesar de no ser hoy cuestiones vigentes de igual manera, no han impedido que tal acuñación historiográfica pase a la posteridad (Guerrero, 2008).

Pero antes de comenzar con la crítica dura que Burke y Guerrero hacen a Burckhardt, es importante mirar el concepto de Renacimiento entendido por Burke, que nos ayuda a notar claramente las diferencias y contradicciones entre ambos autores. Burke, emplea la útil distinción de Gombrich, para definir al Renacimiento como un movimiento y no como un periodo. Burke plantea[5], con relación al concepto de renacimiento que:

Si lo describimos como una época revestida de purpura y oro, como si fuese un milagro cultural aislado, o como la súbita aparición de la modernidad, mi respuesta seria “no”. Si en cambio utilizamos el termino, sin prejuicio de los logros conseguidos en la Edad Media o de los que se produjeron fuera de Europa, para referirnos a un determinado  cumulo de cambios acaecidos en la cultura occidental, podremos considerarlo como un concepto organizativo que aún tiene utilidad (Burke, 1993).   

Como podemos ver claramente, Burke abre una puerta a comprender el concepto de Renacimiento, sin necesidad de menospreciar el periodo comprendido como Edad Media, sino que hay que rescatar los diversos aportes que la Edad Media le genera al siguiente periodo comprendido como Renacimiento. A esta cuestión, Burke y Guerrero se preguntan ¿En qué medida la Edad Media rompe con el Renacimiento, o por lo contrario, hay una continuidad?[6] En una idea inicial, Guerrero plantea que Burckhardt (1860) estima que no hay relación ninguna entre las dos épocas. Durante el Romanticismo en el S. XIX se revaloriza la Edad Media y Ferguson llega a decir que el Renacimiento no es más que el otoño de la Edad Media. Panofsky estima que la antigüedad no se perdió durante la Edad Media y hubo renacimientos de ella anteriores al italiano. Burke plantea que en lo medieval había algo de renacimiento y que el renacimiento tenía algo de lo medieval; plantea que los hombres del renacimiento eran en realidad bastante medievales; como lo sustenta en la siguiente cita “Su comportamiento, postulados e ideales eran más tradicionales de lo que tendemos a creer y de lo que ellos mismos pensaban” (Burke, 1993). Pero Burke también pensaba que existieron en la Edad Media varios renacimientos y plantea que:

Se produjeron una combinación de logros estéticos y literarios, con un resurgimiento del interés por las enseñanzas clásicas y también en cada uno de ellos los contemporáneos consideraron que la suya era una época de restauración, renacimiento o renovación (Burke, 1993).

Después de haber visto someramente como la Edad Media y el Renacimiento tienen muchas cuestiones en común, como lo plantea el autor Burke, pasaremos a observar cual es la critica que Burke y Guerrero plantean respecto a los postulados de Burckhardt. Inicialmente tendría que decir que entre Burke y Burckhardt no hay explícitamente un acercamiento, el único acercamiento implícito que veo entre ambos, es el objeto de estudio en común, el Renacimiento; pues vemos como claramente Burke, plantea que la investigación de Burckhardt fue de mucho interés en su tiempo, pero que hoy en día gracias a los avances de las ciencias sociales, la fachada de Burckhardt se ha comenzado a desintegrar, no sin menospreciar claro esta los planteamientos iniciales de Burckhardt, entendiendo el tiempo y el espacio en que estos fueron presentados. Burke, plantea que el concepto de renacimiento en Burckhardt y sus contemporáneos, se ha convertido en un mito, como lo plantea en la siguiente cita:

La concepción que tenia de su renacimiento era un mito, en el sentido que presentaba una imagen distorsionada del pasado; era un sueño, un anhelo, y también una reactualización o una representación del antiguo mito del eterno retorno (Burke, 1993).

Vemos entonces como Burke critica a Burckhardt en el sentido, en que Burckhardt plantea el renacimiento como algo único y singular, como un milagro cultural; y plantea que el mito en Burckhardt se da en la medida en que este plantea el Renacimiento como una época revestida de púrpura y oro en contraste de la oscura Edad Media; Mientras que Burke lo plantea todo lo contrario. En esta medida se da el mito, y por ende la crítica al concepto del Renacimiento en Burckhardt. Burke plantea que vemos como Huzinga plantea el Renacimiento como el “renacer” de la vivacidad, de la luz, de la esperanza; y niega de alguna manera lo “oscuro, lo feo y lo malo” de la Edad Media (Burke, 1993). Burke a la vez plantea que la imagen del Renacimiento –con R mayúscula-, se remonta hasta mediados del siglo XIX, al historiador francés Jules Ruskin (que la desaprobaba) y, sobre todo al erudito suizo Jakob Burckhardt, cuyo famoso texto la cultura del renacimiento en Italia (1860) describía este periodo utilizando dos conceptos, el de “individualismo” y el de “modernidad”. Burker cita a Burckhardt, quién plantea:

Según Burckhardt, “en la edad media, la conciencia humana permanecía, como cubierta por un velo, soñando o en estado de duermevela… y el hombre solo se reconocía así mismo como miembro de una raza, pueblo, partido, familia u otra forma de lo colectivo” (Burke, 1993).

Vemos como Burke plantea su crítica a Burckhardt, sin negar las posibilidades del espacio y el tiempo, distintos en ambos historiadores. Es importante mencionar, el hecho de que casi todas las características que se le atribuyen al Renacimiento, pueden encontrarse también en la Edad Media; que el concepto de renacimiento, se debe entender en tanto un determinado cumulo de cambios que acaecen en la cultura occidental, que no es estático, inerte y que no es tan pintoresco como se le entiende, que está marcado por unos procesos bastante complejos, que le dan forma al Renacimiento.

No debemos de comprender estos procesos como rupturas tajantes, como brechas, sino más bien como una continuidad que se va desvaneciendo con el pasar del tiempo, que la Edad Media no esta tan lejos del Renacimiento y que el Renacimiento no tiene un fin tan marcado sino más bien como lo plantea Burke una desintegración, pausada, lenta. En última instancia Burke nos muestra una nueva posibilidad, basando en unos argumentos de peso, que antes de pretender derribar o aplastar por ponerlo en términos más coloquiales, busca mostrar una ventana al concepto de Renacimiento y de apostarle a una mejor comprensión de este movimiento; pues el plantea que el Renacimiento antes que periodo es un movimiento.    

Cabe recordar que lo que nos rodea, siempre ha sido el principal objeto de interés de los hombres y de ese espacio; entendido como todo lo que nos rodea, el hombre ha hecho unas representaciones de esa realidad; que no es, valga la redundancia tan real, es solo un reflejo de la realidad, mas no la realidad misma[7]. Hay que recordar que el mundo está en constante cambio, transformación, modificación; las sociedades están cambiando constantemente, al igual que las representaciones que esas sociedades hacen del mundo; no son objetos fijos, ni estáticos; por lo que la historia del Renacimiento, es solo una de estas tantas representaciones de la realidad, mas no es la realidad misma.

Este ensayo a su vez hace parte de una de esas representaciones de la realidad que se vio interesada en estudiar de una manera somera el concepto de Renacimiento, del cual surgieron unas representaciones, dadas estas en un espacio–tiempo, y al estar dadas estas en las categorías de espacio-tiempo, están sujetas a esos cambios, transformaciones y modificaciones. Entendiendo además que la historia del Renacimiento trasciende en el tiempo y está más cercana a nuestra sociedad del “presente” de lo que parece. En últimas, el Renacimiento nos sirve como herramienta conceptual y metodológica; para analizar los temas, nociones, conceptos y concepciones, que se manifiestan en un determinado espacio-tiempo, y que se encuentran en discusiones actuales. La historia del pasado no esta tan lejos como creemos.     

Bibliografía


Burckhardt, J. (2004). El Resurgir de la Antiguedad. En J. Burckhardt, La cultura del Renacimiento en Italia (págs. 94 - 155). Madrid - España: Ediciones AKAL.
Burke, P. (1993). El Renacimiento. Barcelona : Crítica .
Guerrero, E. V. (17 de Febrero de 2008). Clio . Recuperado el 3 de Noviembre de 2013, de Clio : http://clio.rediris.es/n34/arte/13%20El%20Renacimiento,%20Quattrocento%20y%20arte%20flamenco.pdf





[1] “Si ya resulta difícil decir cuando empezó el Renacimiento, resulta prácticamente imposible determinar cuándo acabo. Algunos estudiosos eligen la década de 1520, otros la de 1600, 1620, 1630 e incluso más tarde” (Burke, 1993).
[2] Peter Burke (n. Londres; 1937) es un historiador británico, especialista en historia cultural moderna.
[3] Carl Jacob Christoph Burckhardt (25 de mayo de 1818, Basilea, Suiza – 8 de agosto de 1897, Basilea) fue un historiador suizo de arte y cultura.
[4] (Guerrero, 2008)
[5] “La palabra Renacimiento evoca en el soñador la imagen de un pasado de belleza, de purpura u oro. O para ser exactos, lo que ven reflejado en su mente es El nacimiento de Venus de Botticelli, el David de Miguel Ángel, la Mona Lisa de Leonardo, Erasmo, los castillos del Loira, y la reina de las hadas, todos mezclados en una imagen de una edad de oro de la creatividad y la cultura” (Burke, 1993).
[6] “Es muy difícil argumentar un cambio fundamental en la psicología o mentalidad entre Edad Media y Renacimiento” (Burke, 1993).  
[7] “Del rigor en la ciencia”, Jorge Luis Borges (En aquel Imperio, el arte de la cartografía logro tal perfección que el mapa de una sola provincia ocupaba toda una ciudad, y el mapa del Imperio, toda una provincia. Con el tiempo, estos mapas desmesurados no satisficieron y lo colegios de cartógrafos levantaron un mapa del Imperio, que tenía el tamaño del Imperio y coincidía puntualmente con él. Menos adictas al estudio de la cartografía, las generaciones siguientes entendieron que ese dilatado mapa era inútil y no sin impiedad lo entregaron a las inclemencias del sol y el invierno. En los desiertos del oeste perduran despedazadas ruinas del mapa, habitadas por animales y por mendigos; en todo el país no hay otra reliquia de las disciplinas geográficas. Libro cuarto, cap. XIV, Lérida, 1658). 

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