jueves, 27 de febrero de 2014

ECONOMÍA, DESARROLLO, MEDIO AMBIENTE Y SOCIEDAD.


JONATHAN RODRÍGUEZ CAMACHO 


Al sentarme a escribir este ensayo, pienso por un momento en unas ideas semejantes o iguales, contenidas en el texto de Juan Carlos Riascos[1]: “los proyectos integrantes de conservación y desarrollo: limitaciones y alcances”, de igual manera en el texto de Manfred Max Neef[2]: “desarrollo sin sentido”. Estos dos textos me dan de alguna manera temas de conversación, ya que se escriben por latinoamericanos, lo que me permite referirme a algunas problemáticas presentes en Colombia. Otro de los textos citados en este ensayo es: “la aventura de los símbolos; una visión ambiental de la historia del pensamiento”. Escrito por el Colombiano Carlos Augusto Ángel Maya[3], considerado uno de los más importantes pensadores ambientales colombianos y latinoamericanos; con excelentes fundamentos en cuanto a la problemática ambiental y las posibles soluciones a esta problemática; que involucra diversos aspectos de la sociedad y su organización. Todos como colombianos tenemos que entender y asimilar que nuestro país es enteramente privilegiado por estar situado en la zona ecuatorial; tenemos el privilegio de poseer una gran variedad de especies animales y vegetales, tenemos gran variedad de climas, tenemos los más lindos paisajes del mundo y grandes riquezas en nuestra geografía, grandes fuentes hídricas, gran presencia de recursos minerales, somos ambientalmente un país rico en recursos naturales.

Como lo expresa William Ospina[4]: “Tenemos climas frágiles porque tenemos ecosistemas ricos y preciosos, que producen agua y oxígeno para el mundo entero. Colombia es un país de tierras bellísimas y de climas benévolos” (Ospina, 2013). Las preguntas a resolver serian: ¿qué pasa con estos recursos?, ¿cómo se están explotando?, ¿se están teniendo en cuenta a las personas a la hora de explotar dichos recursos?, ¿porque hay tanta pobreza?, ¿Por qué hay personas en la miseria?, ¿Quién lo está explotando?, ¿qué es lo que pasa con nosotros los colombianos? El presente texto trato de recoger algunos de las posturas y pensamientos de los autores anteriormente citados y contrastarlos con mi pensamiento; además posicionarlas en un espacio concreto, Colombia y plantear las diversas formas en que el “desarrollo” implica unas consecuencias, no solo expresadas en el medio ambiente sino también en la sociedad, cuando esta es débil.

Manfred Max Neef de alguna manera llega a una conclusión en su larga experiencia por diferentes países del mundo, y Por otro lado, pero por la misma línea de pensamiento Juan Carlos Riascos muestra las implicaciones del desarrollo o del progreso ya más centrado en Colombia. Estos dos autores logran darse cuenta de que los países del llamado “tercer mundo” que buscan un desarrollo o un progreso se ven implicados en la mayoría de los casos en pobreza injustificada, un gran desequilibrio económico, desigualdad, injusticia y segregación. En donde lo que importa es el equilibrio o estabilidad de la economía, no importa el ser humano, no importa la naturaleza, no importa nuestro futuro, lo que importa es el aquí y el ahora, lo instantáneo, y a eso nos estamos acostumbrado, o nos hemos acostumbrado; podríamos decir que lo hemos naturalizado como sociedad, muestra de esto no lo proporciona la siguiente cita:

No es una gran dirigencia la que se esfuerza veinte años por que le aprueben un Tratado de Libre Comercio, y cuando le aprueban el Tratado la sorprenden con un país sin carreteras y sin puertos, con una agricultura empobrecida, con una industria en crisis, confiando sólo en vender la tierra desnuda con sus metales sus minerales para que la exploten a su antojo las grandes multinacionales. Ahí no sólo falta generosidad sino inteligencia, ahí faltan grandeza y orgullo.

En cualquier país del mundo un tratado de libre comercio se negocia poniendo como primera prioridad qué necesitan y qué consumen los propios nacionales. ¿Por qué  tiene que ser la prioridad poner oro en las mesas de otros antes que poner alimentos en nuestras propias mesas? (Ospina, 2013).

Estas cuestiones anteriormente esbozadas, reflejan el pensamiento del sociólogo Zygmunt Bauman[5] autor del concepto «modernidad líquida» para definir el estado fluido y volátil de la actual sociedad, sin valores demasiado sólidos, en la que la incertidumbre por la vertiginosa rapidez de los cambios ha debilitado los vínculos humanos. Lo que antes eran nexos potentes ahora se han convertido en lazos provisionales y frágiles. Situando un poco esto que plantea Zygmunt Bauman, para el caso de Colombia cito a William Ospina: “Aquí no nos dan realidades, aquí se especializaron en darnos cifras. El pueblo tiene hambre pero las cifras dicen que hay abundancia, el pueblo padece más violencia pero las cifras dicen que todo mejora. El pueblo es desdichado pero las cifras dicen que es feliz” (Ospina, 2013).

Debemos entender que los problemas ambientales se deben de analizar desde una visión integral y compleja, en donde se tenga en cuenta tanto el medio ambiente, como el sistema cultural, el desarrollo, la economía, la sociedad y la política. La problemática ambiental  "abarca la totalidad de la vida, incluso la del hombre mismo y la de la cultura" (Ángel, 1996). Uno de los problemas que resalta el autor es la dificultad de desligar las orientaciones económicas y las posturas políticas en un análisis del mundo moderno, desde la perspectiva del desarrollo. Esta es una idea que debe de estar presente cuando se habla de medio ambiente, economía y política.

De alguna manera la economía y la política hoy en día son como uno solo: “indisolubles”; ambas buscan el beneficio de unos pocos, favorecer al mercado y bajo esta postura hacen del mundo, bajo una falsa visión lo que les viene en gana, cuando digo falsa visión me refiero a que oculta entre leyes y tratados una sarta de mentiras que lo que hacen es beneficiar a unos cuantos, hasta en las políticas ambientales que se supone favorecen el medio ambiente se encuentra involucrado un interés político y económico, por lugares de interés como es el caso de Colombia, territorios que beneficien a el mercado, a la economía, con las diversas ventajas que un territorio pueda ofrecer, para la explotación de recursos naturales con mayor frecuencia por transnacionales que explotan nuestros recursos, sin beneficios económicos ni ambientales, bueno económicos para unos pocos, pero el daño ambiental es incalculable e irreparable y para todos.

Hay diversos modelos de desarrollo en diferentes culturas, pero en especial para el análisis de la problemática ambiental en Colombia, tenemos que ligarnos o estudiar el modelo de desarrollo propuesto en la cultura occidental, el modelo capitalista, mercantilista y consumista que se introduce y expande desde el siglo XVI desde Europa occidental. Se cree que el desarrollo, traerá beneficios para un país, riqueza y cuando hablamos de desarrollo  por lo general se tiene la idea de progreso, esperanza y beneficios para todos; esto es de alguna manera lo paradójico de la palabra desarrollo. Pero la historia y este autor nos han demostrado que la realidad es otra, el desarrollo no implica necesariamente riquezas para todos, beneficios para todos; la cuestión es que en un país puede haber desarrollo, pero la pobreza incrementa, las ganancias son para unos pocos y la torta se reparte con inequidad. Además de haber daños ambientales de una magnitud inigualable, pues se explotan los recursos de un país a cambio de favorecer la economía, que no beneficia a todos sino a unos cuantos y deja graves consecuencias en el ambiente.

Como podemos constatar en el texto la aventura de los símbolos, una de las fisuras más importantes del sistema económico capitalista es la crisis ambiental hecha evidente desde finales del siglo XIX, pero que se asume como discusión pública en el ámbito internacional sólo a partir de  la segunda mitad del siglo XX, a instancia de los científicos que empiezan a desconfiar del optimismo tecnológico de la ciencia moderna. Entonces podemos ver que no todo el tiempo, se tuvo la concepción a futuro de que los recursos naturales pudieran ser limitados y que el crecimiento de la población ayudarían a que se acelerara el proceso de agotamiento de los recursos naturales; con grandes consecuencias en el medio ambiente. Se empieza entonces a analizar las consecuencias que tienen el crecimiento acelerado de la población y además se empieza a tener en cuenta que la desintegración o afectación de la naturaleza afecta principalmente al ser humano, estaríamos hablando en términos coloquiales de una autodestrucción de la misma especie humana.

La capacidad de prever y mitigar las posibles consecuencias que pueden acarrearse por nuestro mal uso de los recurso, y el afán de conseguir y conseguir cada día más cosas que en realidad en este momento no son necesarias, como no lo ha demostrado el consumismo a que nos ha llevado el capitalismo, consumir y consumir; sin medir que algún día esos recursos se agotaran, no tenemos una visión hacia el futuro, creemos fielmente en el hoy y el ahora, el inmediatismo, las sociedades liquidas, donde nada perdura; como las denomina el sociólogo Zygmunt Bauman. Como lo expresa la siguiente cita:

Hoy el mundo se ha lanzado a un obsceno carnaval del consumo. Pero esos países que divinizan el consumo, como los Estados Unidos y Europa, por lo menos ha tenido la prudencia de garantizarles primero a sus pueblos agua limpia, vivienda digna, educación seria y gratuita, salud para todos, trabajo y salarios decentes, una economía que se esfuerza por ofrecer empleo de calidad, que no llama trabajo como aquí al rebusque desesperado, ni a la mendicidad, ni al tráfico violento de todas las cosas (Ospina, 2013).

Teniendo en cuenta las consideraciones anteriores, cabe plantear que el desarrollo tiene unas consecuencias; estas consecuencias se ven expresadas en el medio ambiente y la sociedad, y la justificación de ese desarrollo es el crecimiento de un país, “considerado como un todo” pero la traba esta allí, no todos nos vemos beneficiados con ese desarrollo, solo se benefician unos cuantos, y además esos cuantos someten a esos muchos, para agrandar sus arcas. Sus intereses no son tristemente ayudar al pueblo, son someterlo y de esto han hablado ya muchos sociólogos, cientistas sociales, periodistas, cantantes y personas que logran ver de alguna manera más allá de sus narices o logran descifrar la verdad, oculta por una máscara que no nos deja acercarnos a comprender lo que sucede con nuestro país y con el mundo.

Se trata de entender nuestro entorno, estudiando las estructuras como dirían algunos sociólogos como ejemplo Norbert Elías[6] y lo plantea en el texto el escritor Augusto Ángel Maya, cuando dice “la relación con la naturaleza no depende prioritariamente de la buena voluntad del individual, sino de las formas sociales de organización” (pág. 228); y otro fragmento “para superar la crisis ambiental no son suficientes ni las medidas exclusivamente tecnológicas, ni las reformas educativas de la voluntad individual, ni la codificación de leyes ejemplares. Se trata de construir una nueva sociedad y la nueva sociedad se construye desde la plataforma de la decisión política” (pág. 228), entonces podemos darnos cuenta que la crisis del medio ambiente, primero es algo que nos afecta a todos, segundo la estamos afectando todos y tercero es un problema social, político y económico, y lo peor afecta a el medio ambiente y por ende al ser humano.

La cuestión es que para estudiar esas estructuras hay que entender que a ellas las estructuramos nosotros mismos, pero que a su vez las estructuras nos estructuran porque nacemos en una sociedad, cuando hablo de estructuras me refiero a las instituciones sociales a las cuales los individuos pertenecemos y forma parte constante precisamente por pertenecer a la sociedad; como lo plantea Norbert Elías “que es esta sociedad que formamos todos nosotros, pero que ni siquiera todos nosotros juntos hemos querido y planificado como hoy existen, que solo existe porque existen muchas personas y que solo permanecen porque muchas personas particulares quieren y hacen algo, esta “sociedad” cuya estructura, cuyas grandes transformaciones históricas es evidente que no depende de la voluntad de personas individuales?” (Elías 1990:17).

A este planteamiento de Norbert Elías yo le agregaría que aunque un individuo no sea capaz de trasformar estas estructuras, pueden incitarse a una sociedad a transformarlas, por ejemplo por los medios de comunicación, que de alguna manera distraen a las personas, ocupándonos en cuestiones que no nos interesan realmente, medio masivos de comunicación que son alterados, modificados, que llevan de manera oculta una mano negra que nos domina; para el caso de Colombia de algunas pocas familias hacendadas si les quiere decir de esta manera; que dominan el país, que controlan la política, la economía y la sociedad.

Algunas familias colombianas de elite en su afán por enriquecer sus arcas, se apoderaron primero del poder, ejercido por la política y segundo se apoderaron por medio del poder político de tierras que proporcionan intereses económicos debido a sus grandes riquezas naturales, extracción con máquinas de oro, coltan, carbono y otros minerales que son empleados para favorecer al mercado. No solo minerales, también recursos como el agua, la fauna y la flora están siendo explotados en nuestro país por transnacionales; esto es lo más paradójico, no somos nosotros mismos sino que son agentes externos los que por poder económico dominan y callan a un país que se deja meter la mano en la boca y en ocasiones hasta el codo; como lo expresa William Ospina:

El egoísmo que se apodera de la tierra de todos para beneficio de unos cuantos, que se apodera de la ley de todos para hacer la riqueza de unos cuantos, que se apodera del futuro de todos para hacer la felicidad de unos cuantos. De ahí nacen las rebeliones violentas, y de ahí nacen los delitos y los crímenes (Ospina, 2013).

Socialmente hemos crecido en una sociedad llena de conflictos, llena de incertidumbre, llena de miedo; entonces la cultura que le estamos brindando a nuestro hijos, a las próximas generaciones; es una cultura de sumisión, de aguante, de trabajo y trabajo, no le estamos permitiendo a nuestros hijos descubrir nuevas posibilidades, les estamos volviendo ciegos igual que nosotros lo somos; y siempre que hablo de ceguera en la sociedad, me refiero al libro ensayo sobre la ceguera de José Saramago[7]; este escritor narra en su libro la historia de un país que se empieza a quedar ciego, de la nada y la ceguera era contagiosa según decía el escritor; pero el trasfondo de este libro no era la discapacidad como tal, era ver que la sociedad entera, aunque pudiera ver vive en un mundo a ciegas, vive a ciegas, una sociedad que se calla. Eso mismo nos pasa a los colombianos, no queremos ver esa realidad tan patente, tan palpable que está al frente de nosotros mismos, hay que entender que no somos pobres somos tan ricos o más como los suizos, los japoneses o los norteamericanos.

Lo que tenemos que hacer, es empezar a revolucionar desde nosotros mismos, como lo plantea Juan Carlos Riascos “partir del individuo y de la familia para llegar a la organización, la vereda, y la región (iniciativas discretas)”. Para así revolucionar a toda una sociedad, que sea consciente de las riquezas que poseemos y que podamos buscar entre todos los componentes que nos hacen falta, para tener un desarrollo pero a la vez riqueza o igualdad al menos en nuestro país. En esta novela encuentro la realidad, estamos en una sociedad de sumisión, de ceguera total, los acontecimientos más horrorosos, pasan a nuestro alrededor y no decimos nada, no nos pronunciamos, seguimos comiendo cuento, algunos dicen que ya venimos programados para eso, precisamente por la transmisión cultural. Pero será que podemos hacer algo, será que algún día entenderemos que merecemos algo mejor, que lo que nos brindan no es suficiente y que le están vendiendo o les estamos vendiendo nuestro país a países desarrollados, no debemos conformarnos con la miseria, los colombianos merecemos algo mejor y creo en el cambio, esperemos sea para bien y empecémoslo a construir.

Esto es lo que nos está destruyendo de alguna manera, creemos darle importancia a el ser humano, cuando lo que lo prima son los intereses propios de unas personas, en el caso de Colombia por ejemplo donde los que gobiernan nuestro país son un grupo de familias hacendadas podríamos decir, de las elites de este país las cuales se turnan su poder, y lo más paradójico es que  creemos que somos nosotros los que los elegimos. Estos personajes, los cuales son socios de las transnacionales le están entregando el país y sus riquezas, lo único que buscan estas es la explotación de recursos, sin dejar ni siquiera ganancias para los colombianos, les estamos entregando nuestras riquezas, sin que nos demos cuenta, o cuando nos damos cuenta no hacemos nada, el verdadero problema no es del momento, es el futuro de nuestro país. Esta cita, resume de alguna manera el historial de nuestro país:

Todo lo que sucede en nuestro país es la expresión de una sociedad que transpira contrastes por todos sus poros: país de leyes, pero permanentes prácticas de corrupción  que se remontan  al periodo colonial; la “democracia” más antigua de América Latina, pero procesos permanentes de violencia; país de Sudamérica, pero sin historia de populismos ni caudillismos; existencia de partidos políticos desde el siglo XIX, pero exclusión de la oposición; la guerrilla marxista más antigua del mundo, pero procesos de entrega de armas de guerrillas que se declaran antimarxistas y bolivarianas; una de las legislaciones ambientales más avanzadas del planeta, pero destrucción acelerada del medio ambiente; nación pluriétnica y multicultural, pero elite política profundamente conservadora; débil identidad nacional, pero identificación fanática con la selección del futbol; principal productor de cocaína del mundo y país no consumidor; 28% del país bajo territorios autónomos y la unidad nacional no se fractura; mayor reconocimiento de los territorios ancestrales de indígenas y negros en América Latina, pero el obstáculo más fenomenal para ejercer la territorialidad. (Castillo, 2007)

La primera y más innata verdad es que la culpa de estos problemas, es de cada uno de nosotros como colombianos, no hay -digámoslo así- un responsable directo, todos con nuestras actitudes contribuimos a que el problema siga de esa manera, colombianos pobres, unidos en la miseria, un país con mente y espíritu pobre en donde le damos la mano a la pobreza, donde reina el pesar y la compasión, donde se pasea la corrupción a nuestro lado y en donde abrazamos con gran ilusión la desgracia. Porque no empezar a trasformar esa realidad, porque nos quedarnos callados y dejamos que las cosas pasen, porque pensamos que no nos afecta a nosotros directamente; porque no tenemos la capacidad mental, la capacidad del alma, para reconocer que nuestras acciones positivas o negativas tienen repercusión en el futuro, porque nos detenemos y pensamos en conjunto soluciones para estos problemas, falta que alguien diga basta y ese basta lo va a proclamar la naturaleza.

En Colombia, ese desequilibrio económico se debe, en gran parte al capitalismo masivo en que se encuentra, el país. El capitalismo en Latinoamérica especialmente en Colombia, es esa división entre los ricos y los pobres, es aquella barrera que no le permite al pobre vivir en las mismas condiciones que el rico, es aquella frontera que le impide a Colombia tener un progreso uniforme, ecuánime; son estas barreras las que impiden que Colombia triunfe, aunque el pobre puede llegar a vivir en las mismas condiciones que el rico, pero con mucho esfuerzo y valentía, de una manera honesta, no como los ricos picaros "ladrones de cuello blanco" o narcotraficantes que logran el sueño de ser ricos pero para llegar hasta allá han matado muchas vidas o han cortado muchas alas y le han hecho daño al país.

No trato de manifestar la riqueza material como necesidad, existen otro tipo de riquezas más importantes que la material, podemos construir en nuestro país otro tipo de objetivos, pero de alguna manera soy realista y lo que mueve a esta sociedad es el dinero, es poder tener absceso a muchos placeres que se nos dan solo por dinero, puede que esto cambie algún día, puede que la naturaleza diga no más y se acaben los privilegios para el hombre; que se acabe el petróleo lo que provocaría que nos devolviéramos en el tiempo y tendríamos que volver a cultivar, volver a caminar largas distancias como nómadas, volver a la técnica del trueque y tratar de ahorra lo más que se pueda para poder mantenerse seria “bueno no” le daría una lección a nuestra sociedad.

Aprender es otra de las cosas que nos faltan para lograr el éxito; la educación en Colombia ha sido muy desfavorable para la población juvenil, púes se maneja uno de los peores niveles de calidad en el ámbito educativo, Colombia se ha dejado dominar por la cultura de trabajar y trabajar; y no se ha interesado por brindar un nivel estandarizado de educación en todo el país por ello sus estudiantes son uno de los más desinteresados cuando debería de ser todo lo contrario cuando de educarse se habla, yo desde mi entendimiento poco profesional sé que un país que brinda educación de calidad y subsidiada en todos sus procesos, es un país que triunfa porque va a tener herramientas de progreso, es pues la educación uno de los factores más importantes y trascendentes en una sociedad que está en proceso de desarrollo; pero no de desarrollo sin sentido, hablo de un desarrollo con sentido, conscientes de lo que hacemos con la explotación de los recursos, interesados en la personas, en la población y conscientes de que en un futuro es la naturaleza la que nos puede salvar o destruir. Entonces la educación en nuestro país se debe intervenir fuertemente para que el futuro de colombianos sea mejor. 

Allí donde no hay empleo difícilmente puede haber paz. Allí donde no hay educación verdadera, respetuosa y generosa, qué difícil que haya paz. Allí donde la salud es negocio, ¿cómo puede haber paz? Donde se talan sin conciencia los bosques, no puede haber paz, porque los árboles, que todo lo dan y casi nada piden, que nos dan el agua y el aire, son los seres más pacíficos que existen (Ospina, 2013).

Uno de los componentes que me hace falta por nombrar y del cual debemos aprender es  aceptar los errores de nosotros mismos y así levantar la cabeza, mirar adelante y empezar de nuevo, sin echarle la culpa a nadie, ese error de culpar a los demás por nuestros propios errores está casi que arraigado a la mayoría de la población en Colombia; es culpar a los políticos, que algo de culpa tienen, y a la sociedad misma de lo que les está pasando, pero entonces una lección es mirar tus propios errores para así empezar a transformarte y transformar  la sociedad, todos cometemos errores nadie se salva de ello, pero hay unos errores que se cometen y se quedan en la impunidad por el momento; porque luego se pagan y eso sí que pasa mucho en Colombia el narcotráfico y la corrupción; el tener más que los demás sin importar lo que se tenga que hacer para lograrlo, y no es justificable, así nazcas en una sociedad marginada se puede lograr la riqueza, recordando que no solo hay riqueza material, hay otros tipos de riqueza que debemos construir. Por medio del estudio, la entrega y la voluntad que le pongas; es saber, que si se puede y que el dinero fácil, solo compra males y la historia misma nos lo ha demostrado con hechos que quedan marcados en la vida de las persona.

El hecho es, que no todo se quede en palabras, que las enseñanzas y verdades trasformen la sociedad, me transformen a mí y yo como promotor transforme mi entorno, que se sienta en nuestros corazones la transformación que debe empezar a trascender en nuestro país, que los colombianos vivamos en paz, donde no hayan matanzas, robos, maltratos, injusticias, que sea un país en donde lo que está mostrándose ante nuestros ojos se destape ya, y deje salir ese voltaje de conocimiento, donde se empiece a formar sociedad, compañerismo, y se empiece de una vez por todas a explotar de una manera óptima y verdadera nuestros recursos para vernos beneficiados todos como los colombianos, no dejemos que nos metan la mano a la boca, no nos dejemos contaminar de esa sociedad liquida, podemos luchar para defender la naturaleza, que es la única que nos puede dar la mano en el futuro.

Como en estas conclusiones no trato de enfatizar en los problemas aunque hay que mirar primero de que se sufre para así intervenir en este análisis he decidido dejar muy en claro que los problemas que se encuentra vigentes en nuestra Colombia, rica en recursos de toda clase, en territorio, en gente y en todo lo que se pueda decir más, está aquí presente mi pensamiento juvenil, plasmado en este texto, en el cual quiero proponer una revolución ideológica, más del pensamiento que de armas, guerras y papas bombas como las del pasado y de hoy en día que no han logra aun nada, sé que si empiezo a conocerme a mí mismo y reforzar o corregir mis errores se puede construir sociedad y se puede cambiar mi entorno, porque no aunque suene utópico cambiar a Colombia entera, no es un imposible pues alguien me dijo que los sueños se pueden cumplir, y aunque sea un sueño algo loco o así me catalogue la sociedad por tener este sueño se puede lograr, desde la intervención mínima en el aula de clases que puedo construir con mis alumnos, hasta las relaciones que puedo llevar en mi entorno social, puedo poner mi grano de arena, y si muchos ponen su grano de arena podremos pensar en un cambio consiente. Muchos lo han logrado el cambio en nuestro país y más que patriotismo es un sentimiento de transparencia por lo que poseo no es solo de unos pocos la riqueza de nuestro país, es todos y cada uno de los que formamos parte de Colombia.

Me parece interesante para concluir este texto compartir este fragmento de la canción, solo le pido a dios de  León Gieco[8] “solo le pido a dios que el engaño no me sea indiferente, si un traidor puede más que unos cuantos que esos cuantos, no lo olviden fácilmente. Solo le pido a dios que el futuro no me sea indiferente, desahuciado está el que tiene que marchar a vivir una cultura diferente”. Mi cuestionamiento es, será que como seres humanos hemos olvidado nuestra condición de ser humano, será que nos estamos convirtiendo en animales de corral, que nos dejamos dominar y para donde nos digan que miremos miramos, será que somos ciegos, que nos pasa. Este texto es creado un poco para abrir la mirada y entender que la cuestión del medio ambiente está conectada con una gran cantidad de procesos como la política y la economía; como lo hemos podido observar. Pero este ensayo es también para abrir los ojos y ver qué es lo que en realidad está ocurriendo a nuestro alrededor, quitarnos la marcara y ver la verdadera luz, para transformar lentamente la sociedad.

Entonces sabremos que la paz no es sólo una palabra, que la paz es convivencia respetuosa, prosperidad general, justicia verdadera, campos cultivados, empresas provechosas, bosques y selvas protegidos, ríos que tenemos que limpiar y manantiales a los que tenemos que devolver su pureza.

Porque la paz se funda en la confianza y en la sencillez, y en cambio la discordia necesita mil rejas y mil trampas y mil códigos. Aquí, por todas partes, están los brazos que van a construir ese país nuevo, los pies que van a recorrerlo, los cerebros que van a pensarlo, y los labios del pueblo que lo van a cantar sin descanso (Ospina, 2013).

  
Bibliografía

Bauman, Z. (1999). Modernidad líquida. Buenos Aires: Fondo de Cultura Economica.
Elias, N. (1998). Ensayo teórico sobre las relaciones entre establecidos y marginados. En N. Elias, La civilización de los padres y otros ensayos (págs. 79-138). Bogotá: Editorial Norma.
Elias, N. (1987). La Sociedad De Los Individuos. . Barcelona: Ediciones Peninsula.
Gieco, L. (Compositor). (1978). «Sólo le pido a Dios». [L. Gieco, Intérprete, & M. Hall, Dirección] Cañada Rosquín , Santa Fe, Argentina .
Max-Neef, M. (1996). Desarrollo sin sentido. DISOÑADORES DEL FUTURO (págs. 60-68). El Encano – San Juan de Pasto – Nariño – Colombia: Asociación Para el Desarrollo Campesino.
Riascos, J. C. (1996). Los proyectos integrales de conservación y desarrollo: Limitaciones y alcances. DISOÑADORES DEL FUTURO (págs. 22-30). El Encano – San Juan de Pasto – Nariño – Colombia: Asociación Para el Desarrollo Campesino.
Ospina, W. (1996). ¿Dónde está la franja amarilla? Colombia: Colección Milenio.
Ospina, W. (2001). “Colombia En El Planeta "relato de un pais que perdio la confianza". Medellin-Colombia: Imprenta Departamental De Antioquia.
Ángel Maya, Augusto. 2000. La Aventura de los Símbolos. Ecofondo. Bogotá.
"Oración por la Paz" escrita por el poeta, novelista y ensayista colombiano, William Ospina, y leída en  la Plaza de Bolívar, en el acto central de la Movilización por la Paz y la Democracia, por la ex senadora Piedad Córdoba.

http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/ciencias/sena/economia/el-desarrollo-economico-y-la-organizacion-del-trabajo/desarrollo2.htm
http://www.zonaeconomica.com/concepto-desarrollo
http://html.rincondelvago.com/globalizacion_nuevos-centros-de-la-esfera_william-ospina.html
http://www.bancomundial.org/
http://www.banrep.gov.co/publicaciones/concurso_ensayo_banca.html
www.banrep.gov.co




[1] Economista colombiano Juan Carlos Riascos 
[2] Artur Manfred Max Neef (26 de octubre de 1932 en Valparaíso) es un economista, ambientalista y político chileno. 
[3] Carlos Augusto Ángel Maya (Manizales, Colombia 1932 - Cali, Colombia, 11 de septiembre de 2010), uno de los más importantes pensadores ambientales colombianos y latinoaméricanos.
[4] William Ospina (Padua, Tolima, 2 de marzo de 1954) es un poeta, ensayista y novelista colombiano.
[5] Zygmunt Bauman (Poznań, Polonia, 1925) es un sociólogo, filósofo y ensayista polaco.
[6] Norbert Elias (Breslau, 22 de junio de 1897- Ámsterdam, 1 de agosto de 1990) Sociólogo judío-alemán cuyo trabajo se centró en la relación entre poder, comportamiento, emoción y conocimiento.
[7] José de Sousa Saramago (Azinhaga, Santarém, Portugal, 16 de noviembre de 1922 – Tías, Lanzarote, España, 18 de junio de 2010) fue un escritor, novelista, poeta, periodista y dramaturgo portugués.

[8] Raúl Alberto Antonio Gieco, conocido como León Gieco, es un músico y cantautor popular argentino.


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